LO MEJOR DEL VALLE DE ARÁN
Una llega al Valle de Arán pensando en hacer cuatro fotos bonitas… y se va con barro en las botas y ganas de mandar el reloj a paseo. Este es un rincón del Pirineo, donde los pueblos humean chimeneas como en un cuento, los senderos te susurran “sígueme” y las montañas te miran como diciendo: a ver cuánto aguantas.
Un lugar para venir a desconectar… o a reconectarte en modo salvaje.

¿Dónde está el Valle de Arán?

Valle de Arán. Val d´Arán, en aranés. Valle entre los valles.
Esta comarca leridana, de buenas a primeras, es la excepción que confirma la regla: se trata del único valle de la ladera norte pirenaica que pertenece administrativamente al Estado español. Y tiene hasta lengua propia: el aranés, una variante del gascón con cultura milenaria.
El túnel de Vielha, inaugurado en 1948, es uno de los responsables de que valle no se quede aislado en invierno, como ocurría en el pasado.
UNA HISTORIA LEGENDARIA
El lago de Redó y una parte del collado del Portarró, aún estando en tierras de la comarca de Ribagorça, pertenecen al término municipal de Espot. Esto se debe, al parecer, porque los vecinos tenían continuas disputas sobre la propiedad de los pastos situados en lo que hoy conocemos como el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. Los límites territoriales no estaban nada claros, por lo que no se sabía muy bien qué terrenos correspondían a la comarca de Pallars y cuáles a la de Ribargorça.
LA SOLUCIÓN: una carrera entre dos vecinos, uno de cada vertiente. El de Espot partiría de su pueblo en dirección al valle de Boí, mientras que el de Boí, lo haría en dirección a Espot. Y en el punto donde se cruzasen ambos corredores, establecerían el mojón que delimitara ambas comarcas.
El vecino de Espot fue más rápido, ya que, tras coronar el collado de Portarró, se cruzó con su oponente en el Estany de Redó. Este ibón, pese a encontrarse en aguas ribagorzanas, pasó así a manos de los habitantes del Pallars.
Los imprescindibles del Valle de Arán

El Valle de Arán juega en otra liga. Aquí lo mismo te plantas en un parque nacional que parece sacado de otro planeta, pueblos donde apetece desaparecer un rato, lagos que no necesitan ningún filtro, ríos que se bajan a gritos en una balsa de goma, cascadas que suenan a terapia gratuita, montañas que te quitan las excusas, estaciones de esquí míticas y una capital, Vielha, donde siempre parece buen momento para sentarse a comer como si no hubiera ruta mañana.
Todo cabe en este valle: naturaleza salvaje, aventura con mayúsculas y ese punto que hace que siempre quieras quedarte un día más.
1. Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici

Espot ha vivido un tanto aislado del mundo. Era complicado pensar que el turista llegaría algún día hasta aquí, pero para sorpresa de todos, ese día llegó, de la mano del parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.
Y es que esta pequeña localidad es precisamente la puerta de entrada más multitudinaria del parque.
Aigüestortes y Estany de Sant Maurici tiene una superficie de 40.800 hectáreas repartidas en cuatro comarcas leridanas: la Alta Ribagorça, el Pallars Sobirà, la Val d´Aran y el Pallars Jussà.
Este espacio natural cuenta con más de 200 lagos, es conocido por la montaña de Els Encantats (2.747 m), símbolo del parque. La leyenda dice que aquí quedaron sepultados dos cazadores de sarrios que se burlaron de los peregrinos que iban en romería a la iglesia de Sant Maurici. Las figuras de esos cazadores se pueden ver en la profunda brecha que separa las dos cumbres gemelas de Els Encantats.
EL LAGO MÁS FAMOSO DEL PARQUE
El lago de Sant Maurici, el más visitado del parque, es el punto de partida de numerosas excursiones. Os traemos un recorrido que nos llevará hasta su orilla por un itinerario que transcurre entre pastizales y bosques.
INICIO DE LA RUTA: Llegamos por la carretera de 4 km que une el centro de Espot con el aparcamiento del Prat de Pierró (1.650 m). A partir de ahí, solo pasan los 4x4 oficiales. El resto, a tirar de piernas. p
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: Empezamos caminando por el sendero bien señalizado a la derecha de la barrera. El camino bordea el río Escrita entre abetos y, en sus primeros metros, está adaptado para personas con movilidad reducida.
Tras unos 15 minutos cruzamos el río por un puente de madera y seguimos entre prados, sintiéndonos protagonistas de anuncio de turismo rural.
Más adelante volvemos a cruzar la carretera y nos metemos de lleno en el bosque, ganando altura entre pinos, abedules, abetos y servales (básicamente, todo el catálogo forestal).
Cruzamos un torrente y dejamos a la derecha la ermita de Sant Maurici, encajada bajo una pared rocosa y muy querida por los vecinos de Espot, que vienen aquí dos veces al año a honrar a su patrón.
Desde aquí solo quedan 10 minutos hasta el premio final: el estany de Sant Maurici (1.910 m).
Y sí… es tan bonito como en las fotos. Incluso más.
BONUS EXTRA: Una vez en el lago, se pueden realizar excursiones muy atractivas. Una de las más recomendables es la que llega hasta el refugio de Amitges. Primero sube hasta el estany de Ratera (2.150 m.) desde donde se obtiene una buena vista de Els Encantats (no olvides fijarte en la silueta de los cazadores "cazados"). Continua por la pista. La pendiente se acentúa y en varios zig-zag llegas al refugio de Amitges (2.380 m) y a los lagos del mismo nombre. Detrás del estany más grande se elevan las Agulles o Agujas de Amitges (2.638 m) que, recortadas en el cielo, se reflejan en el agua.
DESNIVEL: 260 metros hasta el lago de Sant Maurici, 470 metros más hasta el refugio de Amitges.
DIFICULTAD: Sin dificultad alguna hasta Sant Maurici.
2. Santuario de Montgarri

Esta ruta de montaña transcurre por la antigua vía de comunicación entre la Val d´Arán y el Pallars Sobirà. Ese era el único camino de acceso entre ambas comarcas antes de que se abriera al tránsito el Puerto de la Bonaigua. Como colofón a esta preciosa y sencilla marcha conoceremos de primera mano el Santuario de Montgarri, un templo que se construyó en 1117, después de que un toro encontrara la imagen de la virgen en las inmediaciones.
Eso es lo que dice la leyenda y lo que se conmemora en las romerías que se llevan a acabo el 2 de julio y el 15 de agosto en el lugar.
EXCURSIÓN: MONTGARRI POR LA SENDA DE LOS ANTIGUOS POBLADORES.
INICIO: Para llegar al inicio de esta ruta hay que dirigirse a Es Bòrdes. La excursión comienza en el Plan de Beret (1.830 m), al que accedemos por una carretera asfaltada que parte de Baqueira.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: Una vez aparcado el coche, cruzamos el parking de Beret en dirección norte siguiendo el GR-211. Tomamos una pista poco marcada, dejamos atrás un pabellón azul, cruzamos el río Sérra y empezamos a atravesar una sucesión muy pirenaica de prados, ríos, bosques de pino negro y paisajes que te obligan a parar cada dos por tres (porque quieres fotos y porque esta cansado). Cruzamos el Noguera Pallaresa, el Barlongueta, el Parros y algún río más con nombre de hechizo de Harry Potter. Pasamos junto a antiguas cabañas abandonadas (recordatorio de que la vida aquí no era precisamente “slow life”) y tras una subida algo más seria, retomamos el GR-211.
Poco después aparece ante nosotros el gran premio del día: el Santuario de Montgarri (1.650 m), con su ermita y su antigua rectoría convertida en refugio-bar, donde puedes beber algo y sentirte rico… hasta que ves la cuenta.
Distancia aproximada hasta aquí: 5,5 km.
Para regresar al Plan de Beret realizamos un recorrido diferente al de la ida.
OPCIÓN DE HACER LA RUTA CIRCULAR: Cruzamos el río Noguera Pallaresa por el puente de Gléisa y giramos a la izquierda. A partir de aquí el camino es mucho más amable: zonas de pasto, el río acompañando, restos de las casas de Montgarri y bosques de pinos que nos van devolviendo poco a poco al mundo civilizado.
Seguimos paralelos al río, cruzamos el barranco de Dossau, atravesamos más bosque, el río Labeja y finalmente reaparece ante nosotros la gran pradera de Beret, señal inequívoca de que la aventura (y el esfuerzo) llega a su fin.
DISTANCIA Y DESNIVEL: 12,5 kms y aproximadamente 200 metros de desnivel.
DIFICULTAD: Fácil.
3. Colomèrs: los lagos más bonitos del Valle de Arán


La Ruta de los 7 Lagos, en el Circ de Colomèrs es uno de esos lugares que te sacuden por dentro y te recuerdan por qué viajar siempre vale la pena. No exagero: jamás había visto algo tan brutalmente hermoso. Ni islas paradisíacas, ni playas de postal, ni monumentos perdidos en el fin del mundo. Esto es distinto. Esto es naturaleza en estado puro.
Eso sí, no es un paseo cualquiera.
La ruta exige piernas, pulmones y un poco de cabeza. Las subidas y bajadas ponen a prueba, pero cada gota de sudor tiene recompensa en forma de lagos imposibles, silencio absoluto y paisajes que parecen irreales. Y no lo decimos sólo nosotros, entre las clasificaciones de los lagos más bonitos de Pirineos, el Circo de Colomèrs siempre se cuela entre los primeros puestos. Si quieres comprobarlo de primera mano, no te la pierdas.
Tus piernas protestarán… pero tu memoria te lo agradecerá.
EXCURSIÓN: RUTA DE LOS 7 LAGOS EN EL CIRCO DE COLOMÈRS
INICIO:En Salardú tomamos el desvío hacia Banhs de Tredòs por una carretera que serpentea durante aproximadamente 9 kilómetros junto al río Aiguamòg, muy bonita, sí… pero que ya te va avisando de que lo que viene no es precisamente un simple paseo. Al final del todo te espera el gigantesco parking de Plan des Banhs, donde tu coche se despide de ti con cara de “suerte, campeón”.
⚠️ En verano, olvídate de subir más arriba en coche. Aquí manda el taxi. Te llevan en un 4x4 hasta el Estanh Major, por unos 5€ por persona. Ojo al dato importante: a las 18:30 se acaban los taxis de vuelta.Puedes comprar los tickets en la caseta de información que encontrarás junto al aparcamiento. Te recomiendo que lleves cash.
Nosotros, que somos un poco sádicos, decidimos saltarnos el taxi y subir caminando por el Camin dera Montanheta hasta el desvío del camino señalizado que conduce al refugio de Colomèrs (esta opción añade unos 9 kilómetros a la ruta).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: La ruta es circular, sí… pero empezamos en dirección al refugio de Colomèrs. En este tramo toca subir por una elegante escalera de roca y atravesar el llano de Planhòles dera Lòssa. Lo reconocerás por unas pasarelas de madera sobre el lago Estanh dera Lòssa, que cuando fuimos nosotros estaba en modo ahorro de agua. Aproximadamente una hora después del desvío llegarás al Lago Major de Colomèrs (1.402 m.). Bordeamos el lago por la derecha en unos 15 minutos llegarás al refugio, fácilmente reconocible por su color amarillo chillón y por los excursionistas con cara de felicidad cansada. Buen sitio para parar, beber algo y fingir que aún tienes energía.
Desde el refugio: elige tu aventura
Aquí hay dos opciones:
🟡 Ruta corta por Estanh Mòrt (señales amarillas)
🔴 Ruta larga por Pòrt de Colomèrs (señales rojas, más larga, más dura, más sufrimiento)
Nosotros, gente sensata, elegimos la corta.
El primer lago tras la presa es Estanh Mòrt, un lago glaciar precioso que te queda a la derecha del camino.
La subida es suave (milagro) y te lleva a una de las joyas del recorrido: Garguilhs de Jos, una zona de pequeños lagos donde el río Aiguamòg se abre paso entre rocas como si estuviera rodando un anuncio de agua mineral premium. Hay un pequeño puente para cruzarlo. Después empieza la bajada hacia la parada de taxis, pasando por el bucólico Lac des Cabidornats, con una isla en medio que parece sacada de un cuento. Se bordea el lago por la izquierda y después aparece el Estanh Long, alargado y elegante, conectado con el Lago Redon (que ignoramos con educación y seguimos por la izquierda). El último lago de la ruta corta es el Lac Clòto de Naut, situado justo antes de una subida traicionera que conecta de nuevo con el sendero principal.
Después… bajada potente, con piedra, pendiente y concentración máxima para no besar el suelo.
DISTANCIA Y DESNIVEL: 16 kms (añade 9 kms más si no coges el taxi) y aproximadamente. 600 metros de desnivel.
LO BÁSCIO PARA SOBREVIVIR: Para la excursión al Circ de Colomèrs nosotros llevamos: dos mochilas con bocadillos, agua y crema solar, porque el sol ahí arriba no broncea… castiga. Añade palos de trekking (tus nuevas mejores amigas) y buen calzado de montaña, porque las zapatillas “monas” no impresionan a las piedras ni evitan torceduras épicas.
4. Uelhs deth Jòeu, magia pura

Decíamos en nuestra ruta por el Parque Natural Posets-Maladeta, que las aguas del Aneto desaparecían en la cueva subterráneas de Aigüalluts y que, en lugar de desplomarse en algún lugar de la ladera sur, reaparecían por arte de magia en la vertiente norte.
Pues bien, Uelhs Deth Jòeu (en aranés significa Ojos del Diablo) es el nombre del lugar en que volvemos a ver el agua proveniente del deshielo del Aneto.
Llega hasta aquí tras recorrer cuatro kilómetros y salvar 600 metros de desnivel a través de conductos secretos esculpidos en las entrañas de la montaña. De vuelta a la superficie, el agua continúa su camino hasta sumergirse en el Garona y desembocar en Burdeos.
Por lo tanto, si la excursión de Benasque nos llevaba al lugar donde se filtraba el agua de la cima más alta del Pirineo, este paseo nos conduce hasta la cascada donde reaparece.
EXCURSIÓN: UELHS DETH JÒEU.
Un recorrido circular, corto y para toda la family.
INICIO: Nos dirigimos a Es Bòrdes, coqueto pueblo situado a unos 10 kilómetros de Vielha, donde nace la carretera del Valle de Artiga. 500 metros antes de llegar a la pradera de Artiga de Lin, en el km 7,7 de la pista forestal asfaltada, hay que aparcar el coche.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: Comenzamos la excursión por la pista que desciende en pocos minutos hasta el río. Y sin calentar demasiado… ¡zas! aparece el espectacular salto de agua Uelhs deth Jòeu (1.380 m), donde reaparece el agua que se había esfumado en Aigüalluts como por arte de magia.
Para hacer la ruta circular, cruzamos el río Jòueu por el puente que pasa sobre la presa y tomamos un sendero estrecho con escalones de madera que sube con alegría.
⚠️ Este es el único momento “dramático” de la ruta: una pendiente corta pero intensa que te hace pensar “igual no estaba tan en forma”. Tranquilo, dura poco.
Después… coser y cantar.
Llegamos a un camino ancho donde el desnivel se suaviza, seguimos por la derecha con el río ya bastante abajo (para posturear con vistas) y continuamos hasta salir del bosque.
Atravesamos un portal de piedra muy fotogénico y nos plantamos frente a las primeras vistas de Artiga de Lin. La pista sigue hacia el sur, totalmente llana, atravesando la pradera como si estuviéramos en un documental.
Cruzamos el barranco de Pois por un puente. A la izquierda sale el camino que sube al lago de Pois (para gente con más energía). Nosotros seguimos tranquilamente hasta la segunda pradera de Artiga de Lin (1.470 m), un sitio perfecto para descansar, comer algo y declarar oficialmente que “qué bien se vive en la montaña”.
Desde aquí, solo queda seguir la carretera hasta bajar a la explanada donde dejamos el coche.
Sin pérdidas. Sin dramas. Sin discusiones familiares.
DISTANCIA Y DESNIVEL: Aproximadamente 3 km y 95 m de desnivel.
DIFICULTAD: Fácil. NO HAY EXCUSAS.
5. Tuc de Bacivèr: un clásico del Valle de Arán


Para huir un poco de los turistas que vienen a sacarse la foto con «su ropa de sport» al Estany de Sant Maurici, os traemos la ascensión al Tuc de Bacivèr.
La ruta comienza en Plan de Beret, ese lugar donde en invierno se llena de esquís, forfaits y gente persiguiendo remontes; en verano, las pistas se transforman en praderas verdes donde las vacas vuelven a ser las auténticas dueñas del terreno.
En el noreste del valle se alza el Tuc de Baciver, una de esas montañas que no intimidan pero impresionan. No hace falta ser Reinhold Messner para subirlo, pero sí tener ganas de caminar, respirar aire limpio y llevar la tarjeta de memoria con espacio libre.
Ruta sencilla, paisajes top y vistas que hacen que el bocata sepa mejor.
6. Baqueira- Beret: la famosa estación de esquí del Valle de Arán

El Valle de Arán cambia radicalmente en invierno y en verano. En los meses fríos sus bosques se cubren de nieve, sus cascada y ríos se transforman en hielo y la estación de esquí de Baqueira llega a su máximo apogeo.
Esta estación es la principal responsable de que la ganadería y el aprovechamiento del bosque fueran sustituidos en el Valle de Arán por el turismo. Las urbanizaciones que bordeamos por carretera no son más que la punta del iceberg de un complejo de esquí que se extiende hasta la Bonaigua.
Situada en el extremo oriental de la Val d´Aran y rodeada de tresmiles y bsoques frondosos, esta estación de esquí dió sus primeros pasos en 1964 con la inauguración del primer telesilla. Más de cuarenta años después, el enorme complejo que forman Baqueira, Beret y la Bonaigua constituye el mayor área esquiable del Estado español y del sur de Europa.
Para disfrutar de sus 165 kilómetros esquiables tenéis todo lo que necesitáis saber en 👉 LA PÁGINA OFICIAL DE BAQUEIRA-BERET.
7. La cascada Saut Deth Pish

Con sus 20 metros de altura + 5 metros en la base, Saut Deth Pish (que en aranés quiere decir Salto del Pez) es la cascada más alta del Valle de Arán.
UNA RUTA A LA CASCADA MÁS ALTA DEL VALLE DE ARÁN
INICIO: Para llegar al inicio de esta ruta hay que tomar la carretera que parte de Pont d´Arròs y conducir unos 12 kms. Carretera muy estrecha, pero bien asfaltada.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: Ruta, por llamarle algo, porque desde donde dejamos el coche a 5 minutos, estamos en la cascada.
DIFICULTAD: Súper fácil.
8. Rafting en el Valle de Arán

¿Y si cambiamos las botas de monte por el chaleco salvavidas?
Si la respuesta es SI, acompáñanos a hacer rafting en Les, uno de los puntos clásicos para lanzarse al río Garona con más ilusión que control.
Nada más llegar, el equipo de DEPORTUR te recibe, te pone el traje de neopreno (dos tallas más grande o más pequeño, no hay término medio), casco, chaleco salvavidas y una charla de seguridad que todos escuchan… hasta que dicen “al agua”.
Subimos a la zodiac inflable (aka la barca de los valientes) con el monitor detrás, que parece tranquilo… sospechosamente tranquilo.
Y empieza la diversión.
Los primeros metros sirven para aprender a remar coordinados (aunque no lo consigas nunca), pero enseguida llegan los rápidos: agua por la cara, gritos, risas nerviosas y algún “¡¿quién me ha mojado?!”, como si el río tuviera la culpa.
Entre rápido y rápido hay tiempo para mirar el paisaje, saludar a otros grupos igual de empapados y confirmar que sí, esto era mejor idea que otro paseo más.
La actividad dura aproximadamente entre 1h30 y 2h, dependiendo del tramo y del caudal del río.
RECOMENDACIONES IMPORTANTES (nivel OYMT):
- Lleva bañador y toalla (obvio, pero luego pasa lo que pasa).
- No estrenes zapatillas: van a salir con más agua que una lavadora.
- Si llevas gafas, mejor con cinta o despídete de ellas con cariño.
- No intentes remar como si fueras en las Olimpiadas… cansa y no impresiona a nadie.
- Y muy importante: D I V I E R T E T E
9. Baños termales en el Valle de Arán: porque todo no va a ser andar

En Salardú, que aún conserva vestigios del antiguo Portal de Pallars y de la muralla del siglo XIII, tomamos la carretera que cruza el Garona y se dirige, por el valle del río Aiguamoix, hasta el balneario de Tredòs.
Una de las mejores maneras de terminar el día después de una caminata aranesa.
Dicen que este es el balneario más alto de Europa y es que está situado a nada más y nada menos que 1740 metros de altura.
Fue construido en el siglo XIX, para tratar algunas enfermedades con sus aguas.
Hoy, ofrece unas instalaciones muy top con jacuzzis y saunas, además de una amplia oferta de tratamientos para el bienestar.
MÁS TERMAS EN EL VALLE DE ARÁN
Este valle está plagado de aguas termales, como si la naturaleza hubiera decidido que después de subir lagos, cruzar ríos y caminar por praderas infinitas, merecieras un premio líquido y calentito. Pero ojo, no todas son iguales:
Algunas son secretas, escondidas entre montañas y bosques, ajenas a los influencers que lo airean todo en Instagram y TikTok. Esas son para los que buscan aventura de verdad, donde no hay selfies obligatorias y el único sonido es el burbujeo del agua y algún que otro ave curiosa.
Otras son solo para los más aventureros, que no temen ensuciarse un poquito para llegar a ellas. Un ejemplo perfecto son las aguas de Arties: no hay cartel, no hay “zona de parking con café”, solo un sendero que te reta a seguirlo. Y cuando llegas… el premio es brutal: agua termal rodeada de montañas, tranquilidad absoluta y la sensación de que has descubierto algo que pocos tienen el privilegio de conocer.
En el Valle de Arán, cada baño tiene su personalidad: algunos son cómodos y relajados, pensados para flotar sin esfuerzo, y otros son casi misiones secretas, donde hay que ganarse el chapuzón con paciencia, botas y un poco de sentido de la orientación.
Si sabes buscar, encontrarás tu rincón termal perfecto.
10. Vielha: la capital del Valle de Arán

No hay mejor lugar que Vielha para conocer la historia de la Val d´Arán.
Por algo es la capital. Basta con pasear por sus calles para percatarse de que estamos en un territorio diferente.
Pasear por su casco antiguo, disfrutar del arrullo del río Nere, visitar el museo del valle para conocer cómo se vivía antiguamente en estos pueblos, probar los productos locales como la llonganissa seca, el queso, el paté aranés o el caviar nacarii para reponer fuerzas después de un día de caminata.
Y, aunque visitar Vielha sea un imprescindible que ver en el Valle de Arán, no podemos obviar que hay otros pueblos que forman este valle y que bien merecen una visita. Para nosotros, Arties, Bagergue, Garòs, Bausén y Montagarri, son otros de los pueblos que no puedes perderte.
LOS "TERÇONS" Y EL ARMARIO DE LAS SEIS LLAVES
No, aunque lo parezca, no es la última película de Narnia, es la forma de elección de los consejeros del Valle de Arán.
La Val d´Aran está dividida desde el siglo XVII en seis circunscripciones o "terçons": Pujolo, Arties e Garos, Marcatosa, Irissa, Quate Locs y Castiero.
El conselh Generau d´Aran está integrado por trece miembros de esos "terçons".
Hubo un tiempo en el que la elcción de esos consejeros se realizaba de forma muy curiosa: un niño, ejerciendo de mano inocente, extraía unas bolas de madera con agujero central donde se introducía el papel con el nombre de los candidatos previamente elegidos en el terçon correspondiente. Esas bolas (denominadas "redolins"), se guardaban en el Armario de las Seis Llaves, que sólo se podía abrir con las llaves de los representantes de las seis circunscripciones.
Una vez abierto, el niño sacaba las bolas y los rollitos de papel el primer domingo de septiembre y se leían a continuación los nombres de los elegidos.
Y es aquí donde entra en escena Vielha, ya que el acto de lectura tenía lugar en la iglesia de Sant Miquèu, el edificio más representativo de la capital del valle.
En resumen…
Valle de Arán es ese sitio al que vienes por una ruta y te vas con una lista infinita de “la próxima vez”. Deja de decir “tengo que ir al Valle de Arán”, reserva ya tu fecha y cuéntanos tu experiencia en comentarios.



