DESCUBRE MØNS KLINT
¿Una isla tropical? ¿Acantilados griegos? ¿Una playa del Caribe?
NO, NO Y NO.
Estamos en Møns Klint, una isla muy nórdica.

¿Cómo llegar a Møns Klint?
Un trayecto de apenas dos horas separa Copenhague de la isla de Møn.
Aunque a nosotros nos ha llevado algo más de tres horas. Ha sido inevitable parar a lo largo de la ruta para ver los viejos molinos de viento, los campos de trigo y los pueblos que conservan ese-no-se-qué que nos encandila .
Podéis culpar a la turista que hay en mi, pero este paisaje es demasiado para contentarse únicamente con mirar por la ventana de la furgo…
De momento, ni rastro de los acantilados. No sabremos que estamos cerca de las paredes verticales de tiza blanca hasta cruzar un frondoso bosque y toparnos de bruces con el Geocentro 👉 EL MUSEO GEOLÓGICO que abrió sus puertas en 2007.
La mayor parte de su estructura fue construida bajo tierra para reducir el impacto en el entorno.
Visitar este museo es como hacer un curso intensivo sobre la formación de los acantilados y los fósiles que se pueden desenterrar.
No os lo perdáis.

¿CÓMO SE HA FORMADO ESTÁ MARAVILLA?
Podemos pensar que este impresionante acantilado se merece el título de "Reserva de la Biosfera de la UNESCO" por ser el más alto de Dinamarca.
O porque el contraste de las aguas turquesas con el blanco nacarado nos teletransporta a un paisaje más propio del Caribe que de tierras nórdicas.
Puede que si.
Pero hay algo más: Møns Klint es una maravilla geológica de valor incalculable.
Todo empezó hace 70 millones de años, cuando Dinamarca estaba sumergida en un océano tropical. En el fondo marino fueron depositándose y compactándose restos de algas y microorganismos. Este manto calcáreo prehistórico quedó al descubierto tras la última era glacial (hace unos 12.000 años) dando lugar a la maravilla que tenemos delante.
Vamos a disfrutarla mientras podamos porque la fuerza natural (y la humana) harán que algún día vuelva a desaparecer en el fondo marino.
La Playa de Møns
Se acabó la cháchara.
Vamos al lío.
Descendemos los casi 500 escalones de madera que nos conducen hasta la playa.
¿Pensáis que sólo hemos venido a darnos un baño en las aguas bálticas?
POR SUPUESTO QUE NO.
Cual verdaderos Indiana Jones, hemos venido a descubrir un tesoro prehistórico. La emoción disparada, la lupa y las brochas preparadas.
¿De verdad vamos a ver fósiles?
SI, SI, SI.
Hemos visto una especie de calamar del Cretácico (nos han explicado en el Geocentro que se trata de un belemnite y que son los más habituales en esa zona).
Hubiéramos gritado a pleno pulmón, encendido una fogata e incluso bailado en pelotas a modo de ritual ante semejante hallazgo, pero no lo hemos hecho. No haríamos nada que pudiera perturbar a los halcones peregrinos que, tras haber estado a punto de extinguirse, han vuelto a anidar en las cuevas naturales que se forman en estas paredes de tiza blanca. Así que, todo sea por respetar a estas aves majestuosas…



Los primeros turistas empiezan a aparecer, se esfuerzan por hacerse oír.
Por lo visto, no van a tener la misma consideración que nosotros con los halcones peregrinos…
A medida que los ruidosos visitantes van llegando, la magia de este lugar se va disipando.
Es nuestro momento de enfilar los 497 escalones y volver a la realidad.
Psst! No os vayáis todavía de MØNS
Sabemos que cuesta abandonar este lugar, por eso, te hemos preparado esta ruta sencilla 👉 RECORRIENDO LOS ACANTILADOS DE MØS KLINT
UN PLANAZO para completar tu visita a este lugar único. Te adentrarás en el bosque de hayas Klinteskoven, donde parece que cualquier criatura mitológica va a salir a saludarte en cualquier momento. También podrás acercarte a los miradores para ver el contraste del azul turquesa del Mar Báltico y el color blanco de los acantilados. Caminaras por Timmesøbjerg, un fuerte cuya construcción es todo un misterio. Y por supuesto, bajarás por las escaleras de madera a la playa para darte un chapuzón en las aguas nórdicas. SPOILER: no está tan fría como parece.
Y por supuesto, cuéntanos en COMENTARIOS si ya conocías este lugar y que te ha parecido.
Tak Møns Klint!



