Visitar Chor-Bakr: la Ciudad de los Muertos de Bukhara


EXCURSIÓN DE 1 DÍA A CHOR-BAKR


Pasear en silencio entre las Khaziras de la Ciudad de los Muertos es una experiencia sagrada.

¿Te las vas a perder?

Chor-Bakr: la ciudad de los Muertos
Chor-Bakr: la ciudad de los Muertos

¿Merece la pena visitar Chor-Bakr?

Por supuesto.

Visitar este país en pleno invierno nos ha regalado mucho frío y la posibilidad de haber visitado monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad en la más absoluta soledad.

Eso es precisamente, lo que hemos podido experimentar en Chor-Bakr, La Ciudad de los Muertos.

¿Cómo llegar a Chor-Bakr?

Sin agobios.

La necrópolis se encuentra a tan solo 5 kilómetros de Bukhara, así que la forma más rápida, cómoda y sin líos para llegar es contratando tu excursión 👉 TOUR PRIVADO POR LOS ALREDEDORES DE BUKHARA.

Te recogen en tu hotel en Bujará… y empieza la aventura. Sin rodeos con el modo explorador ON.

Primera parada: Chor Minor. Cuatro minaretes, cero indiferencia. Pequeña, rara, preciosa (te lo hemos contado en nuestra guía de los imprescindibles d Bukhara).

Después, rumbo a Sitorai Mokhi-Khosa, el Palacio de las Estrellas y la Luna. Ex residencia de verano de los emires, mezcla oriental con vibes rusas y jardines que parecen diseñados para perderse con estilo. Te lo contamos en 👉 VISITA AL PALACIO DE VERANO DEL ÚLTIMO EMIR

Seguimos hacia el mausoleo de Baha-ud-din Naqshband, uno de los lugares más sagrados de la zona. Espiritualidad en estado puro, calma que abraza y mucha historia sufí flotando en el aire.

Y para cerrar, la necrópolis de Chor-Bakr, conocida como la Ciudad de los Muertos. Misterio, arquitectura y silencio con carácter.

LAS ENTRADAS ESTÁN INCLUIDAS.

El tour es privado, es decir, sólo vas tú y quién tu elijas.

Bueno, y el guía también, que habla inglés y es muy majo.

Entre cuatro y cinco horas después, vuelta al hotel con la cabeza llena de historias y el corazón diciendo: Uzbekistán, qué fantasía.

Un poco de historia

Hace más de mil años, cuando Bukhara estaba bajo la dinastía samánida, se enterró aquí a Abu-Bakr-Said, uno de los cuatro hermanos descendientes del profeta Mahoma. Durante siglos, enterraron a sus familiares en este cementerio.

Con los años la necrópolis continuó desarrollándose.

Se construyeron una mezquita y edificios de khonaqo (un tipo de albergue muy extendido en el mundo musulmán para albergar principalmente a derviches). También ayvan (porche) con khudjras, una madrasah un minarete (que imita, en miniatura, al alminar Kalon), tumbas con cubiertas de cúpula…

El complejo que ocupa tanto el memorial como el cementerio antiguo equivalente a 3 hectáreas.

Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO

Según la UNESCO, el punto fuerte de la necrópolis es su forma planificada. . El monumento, sometido a obras de restauración menores, presenta pérdidas de decoración arquitectónica y en algunos edificios se han perdido las cúpulas. Aún así, el complejo Chor-Bakr en su conjunto ha conservado el 80 % de su autenticidad e integridad.

ESTRUCTURAS DE TUMBA ÚNICAS
Si por algo se distingue Chor-Bkr del resto de enterramientos religiosos en Uzbekistán, es por la Khazira: un tipo de estructura funeraria que consta de un patio rodeado de muros sólidos, con una única entrada en forma de puerta bellamente decorada. Todo el complejo está construido de la misma manera.
A la khazira de Abu-Bakr-Said, que está enterrado junto a sus hermanos, situada en la parte noroeste del complejo, se accede a través de un largo pasillo en el que cada paso resuena en las paredes de ladrillo. 

Al cruzar la entrada del recinto, de nuevo se tiene esa sensación de estar ante algo grande, esto empieza a ser usual en este país… puede que incluso se acelere algo el pulso ante este magnífico conjunto arquitectónico. Hoy no hay nadie en su interior, los únicos vivitos y coleando paseando por sus callejones somos nosotros dos…o eso creemos.

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