EL VALLE DE TENA. ESTO YA, SI QUE SI, ES LA MONTAÑA CON MAYÚSCULAS.
Viniendo del océano Atlántico nos encontramos con el primer “tresmil” de la cordillera : el Pico Balaitús (3.145m).
Estamos en el Valle de Tena, un reino elevado y, a veces, adverso, de nieve, rocas, aristas e ibones con aguas tan transparentes como heladas.

¿Dónde está el Valle de Tena?

El Valle de Tena está en el corazón del Pirineo aragonés, en la comarca del Alto Gállego, ese lugar donde las montañas se ponen serias, el aire viene “fresquito” y el río Gállego se pasea por pueblos encantadores (hola Sallent, hola Panticosa, hola Lanuza…).
Las carreteras invitan a perderte sin prisa, pero lo realmente interesante es dejar La Mertxe aparcada y patear a través de paisajes que te hacen replantearte toda tu existencia.
Vamos, que estás en Huesca aunque parezca que has aterrizado en otro planeta mucho mejor.
QUIÑONES
Algunos valles del Pirineo, entre los que se encuentra el Val de Tena, se dividían históricamente en «quiñones», un tipo de demarcación geográfica propia de esta zona de montaña y especialmente extendida entre los siglos XVI y XVIII. El Valle lo configuraban tres quiñones: Sallent, Panticosa y La Partacua. El primero lo formaban los pueblos de Sallent de Gállego y Lanuza; el segundo, Panticosa, El Pueyo y Hoz; y el tercero, Tramacastilla, Sandiniés, Escarrilla, Piedrafita, Búbal y Saqués. Los quiñones compartían leyes y privilegios, administrados siempre por las periódicas Juntas Generales del Valle, manteniéndose vigentes hasta 1836.
Los imprescindibles del Valle de Tena

En el Valle de Tena la cosa va así: llegas, miras alrededor y ya sabes que aquí vas a vivir algo grande. Empiezas paseando por Sallent de Gállego y Lanuza, con sus casitas de piedra y ese embalse que parece photoshopeado; sigues con Panticosa y su telecabina hacia paisajes que te dejan sin palabras; te subes a algún ibón (porque aquí los lagos no son lagos, son pequeñas obsesiones azules) y rematas entre aventuras en Formigal, naturaleza salvaje, carreteras que invitan a perderse y miradores que te regalan momentos de película. Son los imprescindibles… pero como pasa siempre en este valle, cuando vengas descubrirás muchos más y querrás quedarte un poco más de la cuenta.
Portalet: la entrada al Valle de Tena

Todo empieza en el Puerto de Portalet (Portalet d- Aneu), a 1.794 m., a un lado el Valle de Ossau y al otro el Valle de Tena.
Un paso que separa el valle bearnés y el valle oscense, aunque para sus habitantes, poco importan esas divisiones administrativas.
La carretera serpentea por el valle a la par del río Gállego a través de un gigantesco tapiz de montañas, ríos y embalses de color turquesa.
Pero es obligatorio aparcar y contemplar esta preciosa postal antes de bajar hacia la capital del Valle, Sallent de Gállego.
BUENOS VECINOS.
No muy lejos de Artouste, a pocos kilómetros del embalse de Fabrèges (desde donde sale el telecabina que da acceso al tren) se encuentra el Col du Portalet, lugar de encuentro de los valles de Ossau y Tena.
Estas dos comarcas guardan bastantes similitudes. Ahí van algunos ejemplos:
Hubo un tiempo en el que el sistema utilizado por Ossau para organizarse administrativamente era idéntico al de su vecino oscense: ambos guardaban sus privilegios en un arca de triple cerradura que sólo podía ser abierta de forma mancomunada.
Las viviendas, tanto en una como en otra vertiente, eran muy similares, incluso, encontramos casas con apellidos prestados.
Todas estas coincidencias son producto de la buena relación entre los habitantes de ambos valles, amistad que quedó corroborada con la firma de varios tratados sobre pastos y ganados. Mediante estos convenios Ossau y Tena se comprometieron con no agredirse, aun en el caso de verse involucrados en guerras promovidas por los estados francés y español.
Asimismo, acordaron avisarse mutuamente en caso de percibir movimientos de las tropas. Los convenios fueron renovados hasta que el Tratado de los Pirineos, suscrito en 1659 por los primeros ministros español y francés, estableció la frontera política de la cordillera y echó al traste siglos y siglos de colaboración entre valles de ambos lados de la cordillera.
Anayet y su ibón: una ruta imprescindible por el Valle de Tena

Sobre el Valle de Tena emerge imponente una fortaleza de roca oscura que parece levitar: le macizo el Anayet.
Podría parecernos una más dentro del notable conjunto de cimas pirenaicas, pero no, no es así, pues junto al cercano Midi D´Ossau se trata de una muralla muy especial, puesto que su origen natural no es el mismo que el de las demás, sino que en este caso representa una formación volcánica.
El Anayet es un volcán dormido que estuvo en activo nada más y nada menos que 270 millones de años. Bueno, mejor dicho, lo que hoy vemos en pie son los restos de una chimenea solidificada de rocas andesitas (rocas ígneas, grises, un poco verdosas, rugosas, compactas y muy resistentes a la erosión) por donde ascendió la lava que se derramaba en coladas. Incluso los geólogos apuntan que, en lo más alto del Anayet, todavía se puede observar parte de una “boina” de basalto, es decir, el magma de otra erupción distinta.
Hoy en día nada hace presagiar que el viejo volcán vuelva a despertar en otra súbita y ardiente erupción… aunque despierto -y mucho- es como se muestra este entorno natural repleto de manadas de sarrios, aves de alta montaña, buitres, quebrantahuesos y águilas reales surcando los cielos, de flores alpinas y plácidas turberas en torno a los ibones de Anayet. Si no os queréis perder este espacio de postal 👉 RUTA AL VÉRTICE E IBÓN DE ANAYET.
LA MONTAÑA DE LOS ARÁNDANOS.
Se ha escrito que el topónimo “Anayet” proviene de la palabra en euskera “anhabi” o de la voz aragonesa “anabon” o “annayón” en referencia a una zona abundante en lo que en castellano se llama “arándano” (Vaccinium myrtillus).
Pirineos Sur: el festival de Tena

¿Os imagináis escuchar ritmos del mundo, con el telón de fondo de puntiagudas montañas mientras el sol se pone en un escenario flotante sobre un lago?
Dejad de imaginad, existe de verdad y se llama Pirineos Sur.
Cada año, durante el mes de julio, Lanuza se prepara para acoger El Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur.
Cervezas artesanas, soul senegalés, comida rica, ritmos balcánicos… y sobre todo, muy buen rollo esperan en este rinconcito del Valle de Tena.
Y aunque Pirineos Sur sigue siendo un festival con una atmósfera única, en nuestra opinión, ha perdido parte de la originalidad y espíritu alternativo que lo caracterizaba en sus inicios.
Lo que antes era un viaje musical por culturas remotas, ahora suena un poco más a lista de Spotify bien currada.
Echamos de menos esos ritmos africanos, esos ritmos que nos hacían vibrar, esas letras que no entendíamos, pero nos ponían la piel de gallina.
Tienes todas la novedades y conciertos confirmados en 👉 LA PÁGINA WEB DE PIRINEOS SUR.
Pasarelas colgantes de Panticosa

Y para cuando la estación de esquí está cerrada, en Panticosa tienen otra alternativa: recorrerlas pasarelas colgantes sobre el Río Caldarés.
Un recorrido de unos 800 metros de largo construido sobre la pared del desfiladero que finaliza en uno de los miradores con mejores vistas : O Calvé. A 1272 m de altitud, ofrece unas vistas espectaculares de Panticosa y todo su entorno, desde la Partacua hasta la sierra de Tendeñera, pasando por el valle del Caldarés y montañas como A Cucuraza, Los Batanes o Punta Fazera. En los alrededores se pueden visitar búnkers de la Guerra Civil.
Tienes toda la información en 👉 LA PÁGINA WEB OFICIAL DE LAS PASARELAS DE PANTICOSA.
Ibones Azules: probablemente los más bonitos del Valle de Tena


La ruta por los ibones de Panticosa es de esas que empiezas pensando “tranqui, un paseo” y acabas sintiéndote una exploradora de montaña con diploma de supervivencia (y móvil lleno de fotos épicas).
Subes entre pinos y prados alpinos, alguna que otra cascada y cada curva te regala un paisaje que hace que tu cerebro diga: “otra foto más y ya paro”. Pero no puedes parar.
Hasta que llegas al primero de los ibones y entiendes por qué se llaman así. El color del agua te deja sin palabras, aunque también podrían haberse llamado “ibones fríos de Panticosa”.
Sólo quieres sentarte y quedarte mirándolo todo el día, pero sabes que arriba, te esperan más. Así que continuas y sigues flipando y tienes la sensación de ser la primera humana y perruno en descubrirlos, aunque sepas que no sea así.
Ibón de Brazato y pico Baziás


Si buscamos en la RAE la palabra Ibón, leemos en su acepción “lago de la zona de Pirineos”.
Pero, ¿a quién quieren engañar?
Ibón significa “agua congeladamente helada aunque vengas en pleno agosto, sólo apta para las personas más valientes y sin problemas de corazón”.
Y si pensais que estamos exagerando, os animamos a que vengáis a comprobarlo. La ruta parte junto a la explanada del Balneario de Panticosa hasta la arista cimera del Pico Baziás con excelentes vistas a los Picos de las Argualas y el Vignemaley (en el imponente Circo de Gavarnie) pasando por el Ibón de Brazato, donde podréis “refrescaros”.
Si os atrevéis 👉 RUTA AL PICO BAZIÀS E IBÓN DE BRAZATO.
Ibón de Piedrafita y arco

El arco natural «O Campanal», también llamado «de Piedrafita» o «de Sarronal» es un capricho de la naturaleza ubicado a 1860 m de altitud, bajo la imponente Corona del Mallo a más de 2500 metros de altitud. Esta curiosa formación geológica es el resultado de la erosión de un bloque de roca caliza que ha dado lugar a esta curiosa ventana En 2015 fue declarado lugar de interestatal geológico de Aragón.
Si estáis deseando descubrirlo 👉 RUTA AL IBÓN DE PIEDRAFITA Y ARCO.
Orós Bajo: la cascada más bonita del Valle de Tena


La Cascada de Oros Bajo es de esas que te hacen frenar, sacar el móvil y pensar: “vale, esto sí que merece un story”. El agua cae con fuerza, el verde de alrededor te mira como diciendo “toma nota” y las rocas… bueno, parecen hechas para que te sientas protagonista de tu propia película de montaña.
Es fácil llegar, desde el mismo pueblo de Orós Bajo sale un sendero que en poco más de 1 km. te acerca a la cascada. Y aún así es imposible irte sin sentir que acabas de descubrir un secreto del valle que solo tú (y medio Instagram) conocéis.
EN RESUMEN
El Valle de Tena es pura montaña épica, pueblos con encanto y paisajes que te dejan sin palabras. Así que prepara la mochila, carga las baterías de la cámara de fotos, ponte las botas y lánzate a descubrirlo… que esto no se ve desde el sofá.
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