Lo mejor de la Sierra de Aramotz
Entre el Valle de Dima y el Parque Natural de Urkiola se encuentra Aramotz, una sierra algo desconocida. Aquí domina el paisaje kárstico, abrupto y secretos que estamos deseando desvelarte.

Cómo llegar a la Sierra de Aramotz

La Sierra de Aramotz es un pequeño pero precioso macizo kárstico situado en el interior de Bizkaia, entre Duralgaldea y el valle de Arratia.
No es de las más famosas porque las cercanas cumbres de Gorbeia y Anboto, acaparan toda la atención, pero tiene ese aire de “territorio secreto” lleno de hayedos, lapiaces y cuevas.
Aunque oficialmente no forma parte del Parque Naturald e Urkiola, está muy muy cerquita.
Principales accesos a Aramotz
Desde Dima (el acceso más clásico)
- Los barrios de Baltzola o Artaun.
- Desde ahí puedes entrar por:
- La zona de Cuevas de Baltzola
- El desfiladero de Jentilzubi (un arco natural espectacular)
- Ideal para rutas circulares y exploración de cuevas
Desde Igorre
- Acceso más suave y progresivo.
- Puedes subir hacia el cordal de Aramotz con menos desnivel inicial, pero añadirás varios kilómetros más a tu ruta.
Desde Amorebieta-Etxano
- Accesos por pistas forestales.
- Menos espectacular al inicio, pero práctico.
- Acceso más masificado.
Leungane: la cima más alta de la Sierra de Aramotz (1.009 m)

Esto no suele ocurrir habitualmente. La cima más elevada de una sierra es la más desconocida. A Leungane le restan protagonismo sus vecinos Mugarra o Errialtabaso. Y eso está muy bien. Eso significa que podemos disfrutar de una montaña escondida, secreta, con unas vistas txulis pirulis.
Se puede subir desde varios puntos diferentes (os los iremos desvelando poco a poco). El primero que os proponemos es desde la ermita de Baltzola (Dima).
Si quieres descubrirlo, es aquí: SUBIDA A LEUNGANE POR BALTZOLA
Belatxikieta desde Igorre

Si quieres descubrirlo, es aquí: SUBIDA A BELATXIKIETA POR IGORRE
Errialtabaso (1.018 m) e Izoztegi (915 m)


Errialtabaso, Ezkumendi, Kanaleko, Arrietabaso… diferentes nombres para denominar a la cima más alta del macizo de Eskuagatx.
No pertenece propiamente a Aramotz, pero debido a su cercanía entre ambas sierras y a los secretos que aguardan ser escuchados, no queremos dejarla pasar por alto.
Antes de encarar la cima que corona la sierra y adentrarnos en el caótico karst envuelto por el siempre misterioso hayedo, llegamos a un collado herboso, como si fuera un oasis, se extiende apetecible entre el terreno rocoso. Aprovechamos para visitar las ruinas de Neberazarra, que como su propio nombre indica se trata de un antiguo nevero donde se almacenaba el hielo que abastecía a los pueblos de alrededor. Un poco más adelante y sin apenas esfuerzo alcanzamos la cima de Izoztegi, entendemos que su nombre tampoco es casualidad (lugar donde se hace hielo).
Si no podéis esperar más para adentraros en esta sierra, es aquí: SUBIDA A ERRIALTABASO E IZOZTEGI
El último oso de Euskal Herria

El oso pardo y los humanos han compartido estas tierras durante miles de años. Las pinturas rupestres en la cueva de Ekain, apellidos y topónimos originados de la raíz ‘arza’ (de hartza, oso en euskera) y multitud de historias antiguas dan fe de la abundante población de plantígrados que hubo en Euskal Herria.
Pero cuando la ganadería se convirtió en la base de la economía doméstica, se persiguió, sin misericordia alguna, a los osos y a cualquier otra especies que pudiera resultar amenazante (gatos monteses, tejones, garduñas, martas, zorros, lobos, jinetas…)
Hasta que a finales del siglo XIX abatieron en las estribaciones de Eskuagatx al último oso de Euskal Herria.
El 30 de agosto de 1871
Ocurrió una noche de luna llena, el 30 de agosto de 1871, en el agrestre roquedo de Ezkilarri.
Juan Cruz de Bizkarra, despiadado vecino de Mañaria, exterminó con sus trampas, lazos y cepos un gran número de animales salvajes.
Y este oso no se le iba a escapar.
Lo vigiló hasta descubrir que, tras sus excursiones nocturnas, al amanecer se retiraba a su guarida pasando por Ezkilarri.
Y fue allí donde le tendió una emboscada.
Bizkarra, junto con otros 5 hombres, puso una cabra atada al camino cercano a Ezkilarri y se escondieron bien armados.
A eso de las cuatro de la mañana oyeron los rugidos del oso y los gemidos de la víctima y el matador se preparó; apoyó bien la escopeta sobre una roca y apuntó a la cabeza.
El oso cayó fulminado, sin ningún movimiento. La bala le había entrado por el ojo derecho y le había salido por detrás de la pata izquierda, atravesándole el cráneo, cuello y pecho.
De asesino a héroe
Se dice que el animal pesó ocho arrobas y ocho libras (aproximadamente 96 kilos, un peso bastante modesto para el oso pardo pirenaico); que su carne se vendió en Bilbao, a dos reales la libra, mucho más cara que la carne de buey en aquella época, y que la piel fue destinada a la clase de Historia Natural del Instituto Vizcaíno.
A Bizkarra, como valiente salvador de niños y ganados, le gratificaron con una onza de oro (dieciséis duros, ochenta pesetas) y un diploma que rezaba «El Ayuntamiento de la Anteiglesia de Mañaria a D. Juan Cruz Bizkarra para perpetua memoria y como prueba de agradecimiento por el oso que mató en la peña de Ezkilarri a las cuatro de la mañana del día 30 de agosto de 1871».
En Ezkilarri una placa de mármol recuerda el fatal incidente y recuerda al último oso abatido en tierras vascas.
Que hace especial a la Sierra de Aramotz
Un paisaje kárstico que parece un laberinto de piedra.
Hayedos y encinares densos que hacen del paisaje un entorno mágico.
Cuevas y simas que esconden historias (muchas).
Y cimas suaves como Belatxikieta, perfectas para perderse sin prisa.
No es alta montaña… pero tiene un punto salvaje que engancha.
👉 Si buscas una ruta diferente en Bizkaia, menos masificada y con carácter, Aramotz te está esperando.
⚠️ CONSEJO OYM: El terreno kárstico puede ser traicionero: grietas, roca afilada y zonas sin sendero claro. Mejor llevar:
- GPS o track descargado
- Buen calzado
- Prenda impermeable (imprescindible en tu mochila de monte SIEMPRE)



