LO MEJOR DE AÑISCLO, ESCUAÍN Y PINETA
El Parque Nacional de Ordesa da sus últimos coletazos en el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el Valle de Pineta.
Un escenario de postal desconocido para los que solo se acercan a Torla.
Para los que sois muy “open your mind traveling”, la otra Ordesa os da la bienvenida.
DISFRUTADLA.

¿Dónde están Añisclo, Escuaín y Pineta?

Añisclo, Escuaín y Pineta forman parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo aragonés , y son tres de sus grandes valles / gargantas más espectaculares.
LA OTRA ORDESA
De la noche a la mañana , el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido pasó de tener 2100 ha de superficie a 15.600. Eso ocurrió el 13 de julio de 1982, día en el que los valles de Añisclo, Escuaín, Tella y Pineta pasaron a formar parte de ese espacio natural.
La noticia fue muy bien recibida por los habitantes de la comarca de Sobrarbe, sobre todo por aquellos que luchaban por impedir que se construyera la central hidroeléctrica proyectada en Añisclo desde 1974. La ampliación del perímetro de protección evitó así la construcción de un nuevo pantano en el Pirineo y posibilitó que el cañón que atraviesa ese valle sea a día de hoy, uno de los más visitados de la cordillera. Esta ruta nos llevará precisamente a las zonas favorecidas por la ampliación de Ordesa. También nos guiará por rincones que, pese encontrarse fuera del parque, son de visita obligada. No referimos al valle de Chistau o al monumental pueblo de Aínsa.
🚗 Acceso habitual
- Acceso al Cañón de Añisclo: Desde Escalona, carretera dirección Puyarruego / Cañón de Añisclo. Se llega por una carretera estrecha y espectacular que entra a la garganta.
- Acceso a las Gargantas de Escuaín. Desde el pueblo de Escuaín, llegando por carretera desde Bestué / Puértolas. Otra opción: acceder desde Revilla, con vistas increíbles al cañón (carreteras más estrechas, pero pura magia)
- Acceso al Valle de Pineta. Desde Bielsa, carretera directa hasta el Parador de Pineta / Llanos de Larri
Los imprescindibles de Añisclo, Escuaín y Pineta

En este rincón del Pirineo te esperan algunos de los paisajes más espectaculares (y secretos) de Aragón: desde la subida al Mondoto, que regala una de las mejores vistas sobre el Cañón de Añisclo, hasta la impresionante ruta del río Yaga, que se adentra entre paredes verticales y naturaleza salvaje. Las Gargantas de Escuaín ofrecen un ambiente mucho más tranquilo y auténtico, mientras que el valle de Pineta sorprende con su circo glaciar de postal y cascadas interminables. Y, para completar la experiencia, nada como dejarse conquistar por el encanto medieval de Aínsa.
¿Nos acompañas?
Pozas del Río Yaga


Prepárate porque esta ruta es de esas que empiezan tranquilitas, muy “paseo por el bosque”, todo verde, agua cristalina y ese sonido de río que te hace sentir en un anuncio de colonia. Caminas por el corazón del Cañón de Añisclo siguiendo el curso del Yaga, que parece sacado de una película medieval… pero sin dragones, con algún que otro montañero con botas de montaña y alguna que otra cabra juzgándote desde las alturas.
El sendero serpentea entre paredes verticales que te hacen sentir pequeñita (en plan bien, nada traumático), pasas por pasarelas, puentes y rincones donde te preguntarás cómo es posible que algo tan espectacular no tenga tornos ni pulserita «all inclusive».
Y cuando ya estás bien metido en faena, aparece la recompensa: la cascada. El salto de agua cae entre roca y vegetación creando un rincón mágico donde podrías quedarte horas… hasta que recuerdas que luego hay que volver, claro.
Ascensión al Pico Mondoto: el balcón de Monte Perdido

La subida al Mondoto es una de esas rutas que empiezan con cara de “no parece tan duro” y acaban con un “madre mía, ya me he vuelto a liar”… pero con una gran sonrisa, porque el espectáculo lo merece.
El camino arranca entre bosque y ambiente muy de montaña tranquila, de esos senderos donde piensas que eres un auténtico aventurero… aunque en realidad estás siguiendo un sendero perfectamente marcado y probablemente con más gente de la que te gustaría.
Poco a poco el terreno empieza a ganar altura y tú empiezas a ganar excusas: que si paro a beber agua, que si esta piedra es un mirador natural, que si “voy a hacer una foto”… sí, claro, a todos nos ha pasado. Pero de repente, sin darte cuenta, sales a la parte alta y ¡boom! El Mondoto te suelta el golpe visual en toda la cara: a tus pies aparece el Cañón de Añisclo en modo espectacular, gigantesco, dramático y absolutamente increíble. Y delante de tus narices te saludan las míticas “Tres Sorores”: Monte Perdido, el Pico Añisclo y Cilindro. Tres señorazas del Pirineo que se asoman frente a ti como diciendo: “sí, somos tan impresionantes como en las fotos… o más”.
Ese es el momento en el que ya no sabes si mirar el cañón, las montañas o simplemente quedarte quieto intentando procesar tanta maravilla junta, momento en el que te quedas callado, finges que no estás sin aire y dices algo tipo “qué pasada” como si no lo hubieras visto ya mil veces en fotos.
LAS TRES SORORES
El Monte Perdido (3.355 m), escoltado por el Cilindro de Marboré (3.328 m.) y el Pico de Añisclo (3.254 m), no nos quitan el ojo en nuestra ascensión al Mondoto. La sombra de las Tres Sorores, nombre con el que se conoce a estas tres cimas, nos perseguirá allá donde vayamos en nuestra visita a este valle.
Cuentan que en esas cumbres quedaron sepultadas tres hermanas que traicionaron a su pueblo por casarse con unos nobles visigodos. Desde entonces, las tres jóvenes sueñan con la llegada del montañero que rompa la maldición y les devuelva a la vida.
Puede que alguno de nosotros sea la persona elegida...
Aínsa: el pueblo medieval de visita obligada

Visitar Aínsa es como viajar en el tiempo… pero sin máquina, sin DeLorean y sin riesgo de quedarte atrapado en la Edad Media (aunque visto como está el panorama actual, ganas no faltan).
Llegas y, de repente, estás en uno de esos pueblos que te hacen pensar: “vale, ahora entiendo por qué siempre sale en listas de los pueblos más bonitos de España”.
La Plaza Mayor es el centro del universo: enorme, empedrada, con soportales, terrazas y ese ambiente medieval que te hace sentir protagonista de serie histórica… pero con cerveza fría y tapas, que mejora mucho la experiencia.
Luego está el castillo, que no es un castillo cualquiera: es ese lugar perfecto para pasear, hacer fotos épicas, sentirte importante y mirar al horizonte como si estuvieras reflexionando sobre la vida… cuando en realidad estás pensando dónde vas a cenar. Las vistas al valle y al embalse son de esas que te obligan a sacar el móvil aunque jurases “esta vez voy a disfrutar sin hacer fotos”. Mentira. Fotos hay. Muchas.
Pasear por su casco antiguo es un espectáculo: calles estrechas, casas de piedra, balcones con flores y ese encanto medieval tan bien conservado que parece que en cualquier momento vaya a salir un caballero… o un turista con sandalias y calcetines, que también tiene su encanto. Y, por supuesto, no te puedes ir sin disfrutar de la gastronomía, porque aquí se come bien, muy bien, de esos sitios donde terminas diciendo “no puedo más”… mientras pides postre.
EL MEJOR RESTAURANTE
Si Aínsa ya te enamora, Callizo es directamente el flechazo final. No es “ir a comer”, es vivir una experiencia gastronómica de esas que empiezan antes de sentarte y acaban mucho después del postre. Cocina creativa, productos del Pirineo tratados como joyas, platos que parecen obras de arte y momentos sorpresa que no voy a destripar… pero que te van a dejar con cara de “¿acaba de pasar esto en un restaurante?”.
Aquí vienes a flipar: sabores brutales, presentación impecable y ese punto de espectáculo que convierte la cena en algo memorable.
Si quieres darle un toque épico y diferente a tu visita a Aínsa, reserva en Callizo… y prepárate para salir diciendo “vale, esto ha sido otro nivel”.

EN RESUMEN
Esta zona del Pirineo no es solo un destino, es una experiencia de las que se quedan grabadas: naturaleza salvaje, rutas que te dejan sin palabras, pueblos con encanto, paisajes que parecen de película y gastronomía para recordar. Si buscas aventura, emoción y ese “wow” constante, aquí lo tienes todo. ¿Lo siguiente? Muy fácil: preparar mochila, dejar las excusas en casa… ¡y venir a vivirlo!
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