Qué ver en Bergen y el sur de Noruega.


UNA RUTA POR EL SUR DE NORUEGA


Si te apetece viajar en el tren más bonito del mundo, contemplar el abismo desde Preikestolen o perderte en Bergen.

Aquí, tienes tu guía.

El famoso barrio de Bryggen en Bergen es Patrimonio de la Humanidad
El famoso barrio de Bryggen en Bergen es Patrimonio de la Humanidad

Entendemos que te pueda el ansia viva para descubrir YA MISMO el sur de Noruega, pero te recomendamos que antes tengas en cuenta TODO TODITO TODO lo que debes saber antes de viajar a este fascinante país:

¿Cómo llegar al sur de Noruega?

Bergen es la puerta de entrada a los fiordos noruegos. Es la segunda ciudad más grande del país. Y por lo tanto es la ciudad perfecta para hacer de campo base a la hora de disfrutar del sur de Noruega.

✈️ LLEGAR A BERGEN POR AIRE

El aeropuerto de Bergen, el Lufthavn Flesland, está bien conectado con la ciudad por tranvía y autobús.

El tranvía se llama Bybanen (sí, literalmente “el tren de la ciudad”), es naranja y no tiene pérdida alguna: se coge en la terminal nueva del aeropuerto, siguiendo unos carteles que básicamente te llevan de la mano y dicen “Bybanen 👉”. Tarda entre 50 minutos y una hora en llegar a Byparken, el centro-centro de Bergen. Solo tiene una línea: empieza en el aeropuerto y termina en el centro. Más fácil, imposible.

El billete del Bybanen lo puedes comprar en las máquinas del andén o, mejor todavía, desde la app de transporte público de Bergen (Ojo al dato, porque en la app sale un poco más barato). El tranvía funciona casi 24 horas, solo se toma un descanso nocturno muy breve.

¿Llegas de madrugada y el Bybanen ya está durmiendo?

🚨 Don’t panic: siempre queda el plan B.

Ese plan B se llama Flybussen 🚌, el autobús del aeropuerto, que funciona día, noche y madrugada, aunque de noche pasa con menos frecuencia. El billete se puede comprar online o directamente al subir, el trayecto dura unos 30 minutos y es bastante más caro que el tranvía, pero a cambio va directo y rápido. Hace varias paradas en la ciudad, y en las importantes como la estación de autobuses o Bryggen, el conductor suele avisar por megafonía , para que no te pases de largo mirando fiordos por la ventana.

🚢 LLEGAR A BERGEN EN BARCO

Todas las terminales y puertos están en el centro. Bergen, en ese sentido, es muy maja y te deja caer justo donde pasan las cosas.

La opción más habitual son los ferris de 👉 Fjord Line y Colorline  que conectan Hirtshals, en Dinamarca, con Bergen, un viaje cómodo que suele incluir parada en Stavanger. Es un trayecto pensado para tomárselo con calma, dormir en camarote y, si viajas con coche, subirlo a bordo sin complicaciones.

Desde ciudades como Trondheim, Ålesund o incluso desde las Lofoten, llegar navegando es parte del viaje.

A nivel más local, la costa oeste está muy bien conectada con ferries rápidos, con salidas diarias desde lugares como Stavanger, Rosendal, Sogndal o Flåm, lo que convierte el mar en una autopista escénica perfecta para evitar carreteras y sumar paisajes. Sea cual sea la ruta, el final es siempre amable: el puerto de Bergen está en pleno centro, con desembarcos habituales en la terminal de Jektevik o muy cerca del histórico barrio de Bryggen, así que bajas del barco y ya estás dentro de la ciudad, sin traslados absurdos ni pérdidas de tiempo. Llegar por mar a Bergen no es solo práctico, es una manera elegante de empezar a entenderla.

🚗 LLEGAR A BERGEN EN COCHE (O MEJOR, EN CAMPER)

Recorrer los fiordos del sur de Noruega en camper es nuestra opción favorita. Libertad absoluta para recorrer los lugares imprescindibles y pernoctar sin complicaciones.

Sin embargo…. ALERTA ROJA 🚨

Bergen odia a los coches y no se molesta en disimularlo.

Cada vez que entras en la ciudad pagas peaje, y no hay quien entienda las señales de aparcamiento de esta ciudad. Así que, mientras que el coche es una maravilla absoluta para recorrer los fiordos, en Bergen es todo lo contrario: incómodo, innecesario y caro.

Si no te quedan más narices, mételo en un parking en el centro, paga con los ojos cerrados y punto.

El mapa con los imprescindibles del sur de Noruega

Aquí va la ruta pensada para disfrutar del sur de Noruega sin prisas y con los ojos (la mente) bien abiertos:

Bergen, la puerta de entrada perfecta entre mar y montañas, hasta Stavanger, con su mezcla de ciudad viva y naturaleza salvaje, el viaje avanza hacia lugares que no necesitan filtros. Preikestolen aparece como uno de esos puntos que justifican el viaje entero, un balcón natural suspendido sobre el Lysefjord que pone las cosas en perspectiva. Y entre medias, el inolvidable tren de Flåm, una de las líneas ferroviarias más espectaculares del mundo, donde el trayecto importa tanto como el destino. Un mapa para orientarse, sí, pero sobre todo para dejarse llevar y construir el viaje a tu manera.

Flåm: el viaje en tren más bonito del mundo.

El trayecto de Flåm Railway
¡Pasajeros al tren!
Origen: Flåm (2m)
Destino: Myrdal (866 m).
Distancia: 20 kms.
Desnivel: 866 metros
Duración aproximado del viaje: 60 minutos.
Objetivo del viaje: Disfrutar del paisaje sublime.
¿ E M B A R C A M O S ?

En el el pueblito de Flåm, las cumbres que alcanzan los 1800 metros de altitud caen en picado hacia las aguas profundas del fiordo de Aurland.

Este es el punto de partida del viaje en tren que presume ser uno de los más bonitos del mundo.

Los vagones verdes del Flåmsbana aguardan puntuales en la estación. Aquí no hay viajeros cargados con sus equipajes, sólo pasajeros que venimos a disfrutar de un paisaje sublime (aunque podríamos llamarlos paisajeros…).

Impacientes, subimos a bordo, quedan dos asientos tapizados en granate junto a la ventanilla. Lo hemos conseguido. Nuestra nariz irá pegada al cristal para no perdernos nada del recorrido en tren más empinado del mundo: nada menos que 866 metros de desnivel salvados por una veintena de túneles, uno de ellos en espiral por el interior de la montaña.

Y la magia ocurre, el tren comienza su marcha. Nos espera una hora de infarto entre paisajes conmovedores.

Dejamos atrás la iglesia de madera de Flåm (siglo XVII) para adentrarnos en el valle: cascadas a nuestra derecha, cascadas a nuestra izquierda. El agua del deshielo glacial se precipita por pendientes casi verticales.

Atravesamos un túnel y otro, y otro.

Suponemos que nuestras caras reflejan el mismo entusiasmo que la de nuestros vecinos de asiento, una pareja de suizos jubilados que después harán el descenso en bici. No es una mala idea.

Llegamos a una estación de color amarillo mostaza, cuyo cartel indica “Blomheller”.

Aquí el valle empieza a ensancharse.

El terreno rocoso deja paso a laderas cubiertas de flores silvestres y las cabras nos observan burlonas.

No me gustan estas cabras.

En sus miradas se observa una actitud de mofa como si estuvieran pensando “aquí llegan más turistas boquiabiertos mirando por la ventanilla del Flåmsbana como si no hubieran visto una cabra en su vida”.

Repito, no me gustan estas cabras.

Un nuevo túnel, esta vez circulamos en espiral por dentro y fuera de la montaña.

Me aseguro de que esta vez no me haya pillado ninguna cabra mirando con cara de lela el paisaje.

Al fondo del valle vemos el tramo Rallarvegen: 23 curvas empinadas que fueron clave para la construcción de este trazado ferroviario.

El tren aligera la marcha hasta que se detiene en la estación de Kjosfossen. Nos dejan apearnos frente a la cascada del mismo nombre.

Sus aguas dan un salto de unos 225 m. para abastecer una pequeña planta hidroeléctrica que alimenta el ferrocarril de Flåm.

De repente, la lira, el arpa y los tambores nos acompañan. Los ritmos vikingos envuelven el lugar y de la cascada sale un ser propio de la mitología nórdica danzando.

No es broma.

Dejad que vuestra imaginación vuele para disfrutar del momento.

Porque si os ponéis tiquismiquis veréis que se trata de un señor con peluca rubia envuelto en una sábana roja y atado a una cuerda haciendo movimientos espasmódicos.

Y así, no hay magia posible.

Yo sólo pensaba: Que que no nos miren las cabras…” 🐐

Volvemos a nuestros asientos.

Por favor, que este viaje no se acabe nunca.

Inevitablemente, Myrdal, está muy cerca.

Nuestro caprichoso viaje llega a su fin.

La mayoría de los pasajeros permanecen sentados para realizar el viaje de vuelta.

Algunos, hacen transbordo al ferrocarril Bergensbanen, una de las principales líneas de Noruega que recorre 496 km. entre Oslo y Bergen.

🙋🏻‍♀️ Pero, nosotros, tenemos un plan mejor. Nos apeamos junto con las personas que van a realizar el descenso en bici o a pie y Caminamos durante los 20 kilómetros y los casi 900 metros de desnivel para observar el paisaje sin prisa. Si quereis uniros, es aquí 👉 RUTA A PIE DE MYRDAL A FLÅM.

RALLARVEGEN: LAS 23 CURVAS.
Año 1924. Noruega se encontraba entre las zonas más pobres e inaccesibles de Europa. La necesidad de forjar una nueva ruta comercial hacia el mar fue el origen para construir esta línea ferroviaria. Todo un hito de la ingeniería de los años 20.
Para evitar las zonas de avalanchas, a los ingenieros no les quedó más remedio que atravesar el río y el fondo del valle un total de tres veces y construir una veintena de túneles. Muchos trabajadores perdieron la vida excavando la ladera de la montaña con picos y palas.
Y la construcción de la carretera Rallarvegen para transportar la mano de obra y los suministros fue esencial para hacer una línea ferroviaria a través de las altas montañas.
El tramo de las 23 curvas cerradas son la parte más empinada de Rallarvegen, (desnivel de 350 m. en poco más de 4 kilómetros) y gracias a ellas los caballos pudieron arrastrar cargas pesadas hasta Myrdal. Aunque, no sólo los caballos, dicen que también hubo hombres fuertes como Laerdalsborken (conocido como "la bestia de Laerda") y Daniel Vidme que llevaron cargas de 50 a 60 kg sobre sus espaldas en el desafiante ascenso a Myrdal.
1 de agosto de 1940. Casi veinte años después de que comenzara a construirse, se inauguró la línea con dos trenes de vapor.
Cuatro años más tarde, se convirtió en una de las primeras líneas ferroviarias de Noruega en ser electrificadas.

La cascada de Tvindefossen

Cascada Tvindefossen
Una de las tantas cascadas que salpican el paisaje noruego.

No es la única , ni la más espectacular, pero si que es un claro ejemplo de los saltos de agua que nos vamos a encontrar por todo el país.

En cualquier recoveco, giro de la carretera, paseo hay una cascada, y esta, la de Tvindefossen, es una más entre tantas. Pero se ve desde la carretera que va a Bergen, muy cerca de la localidad de Voss y nos preguntamos ¿por qué no hacer un alto en el camino?

116 metros de caída donde el agua se precipita por una pendiente rocosa. que Desde la carretera un salto de 116 metros por una pendiente rocosa.

Bergen: la puerta de entrada a los fiordos

Si vienes a Bergen, no olvides el paraguas.

En Bergen siempre llueve.

SIEMPRE.

Aún así, hay que venir.

Bryggen, su parte más antigua, es una famosa postal declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Esto se debe a que durante la Edad Media, este era un puerto de la Liga Hanseática por el que trasegaba todo el tráfico de mercancías procedentes de Europa.

El barrio Bryggen de Bergen es Patrimonio de la Humanidad
El barrio Bryggen de Bergen es Patrimonio de la Humanidad

El poder de aquellos días permitió al muelle de Bryggen convertirse en un lugar de cuento: tejados puntiagudos, casas señoriales de colores, callejones repletos de galerías de arte y tiendas de artesanía, antiguos almacenes reconvertidos en restaurantes y cafeterías, y por supuesto, el Fisketorget, o lo que es lo mismo, el mercado de pescado.

Bergen, por lo tanto es una parada obligatoria.

¿Qué vas a hacer en Bergen?
LA LIGA HANSEÁTICA. 
Así se conocía a la poderosa organización medieval de ciudades del norte de Europa para defender el comercio marítimo. Durante el siglo XIII obtuvo mucho éxito: el comercio floreció y dio poder y riqueza a casi 200 urbes.
Una ciudad hanseática debía tener un puerto fácilmente accesible, contar con una producción propia de productos de primera necesidad (pieles, madera, trigo, lana, cera…) y buenas comunicaciones terrestres para la distribución en lugares alejados de la costa. Algunas de las más potentes fueron Lübeck, Hamburgo y Bremen.
Alrededor del año 1400 la Liga Hanseática estableció su sede en Bryggen, ejerciendo una gran influencia sobre la ciudad durante cientos de años.
En esa época, el dulce aroma del alquitrán entre las estructuras de madera quedó neutralizado por un olor todavía más fuerte: el de toneladas de pescado seco. Alemania se había asegurado el monopolio en la exportación de bacalao salado y desecado procedente de las ricas costas del norte de Noruega.
A cambio, los alemanes traían cereales, sal y otros bienes de lujo desde el continente, que luego eran distribuidos desde la costa hasta el interior del país.

Fjøløy, un poco de historia

El puerto de Fjøløy 
La Mertxe en Fjøløy 

Mientras buscábamos un sitio tranquilo donde dormir, nos hemos dado de bruces con uno de los capítulos más importantes, no sólo de la historia de Noruega, sino, de la historia mundial.

En Fjøløy encontramos los restos de un antiguo fuerte que se remonta a la II Guerra Mundial.

La ocupación de Noruega por la Alemania nazi comenzó el 9 de abril de 1940 con la Operación Weserübung y controlaron el país hasta su caída el 8 de mayo de 1945.

Una de las razones por la que los nazis atacaron Noruega era para controlar el hierro. Este mineral era esencial para construir maquinaria de guerra y, como ya os contamos a nuestro paso por Suecia, el hierro que extraían de las minas de Kiruna lo transportaban en tren hasta Noruega y después lo exportaban por el fiordo de Ofot (cerca de de Narvik).

El país nórdico sirvió como útil base naval para la Kriesgmarine (la armada marina nazi). Pero los alemanes tenían miedo de un desembarco británico, por ello reclutaron obreros noruegos para construir fortalezas y defensas costeras a través de la extensa costa desguarnecida, entre ellos, el de Fjøløy.

Tras la victoria aliada en el Desembarco de Normandia (1944) y al determinarse que la invasión aliada no empezaría por Noruega, las tropas nazis empezaron a retirarse.

¿POR QUÉ ERA TAN IMPORTANTE CONTROLAR NORUEGA? 
Narvik se encuentra en el extremo norte de Noruega y, como ya vimos en nuestra visita a Kiruna (Suecia), su puerto es uno de los pocos libres de hielo durante todo el año gracias a la corriente cálida del Golfo. Por esa razón, la ciudad estaba conectada por ferrocarril con las minas de hierro de Kiruna.
Conquistar Narvik, por lo tanto, era un premio muy apetitoso.
Hitler desplegó a sus mejores soldados rumbo a la costa septentrional. A los Noruegos les pilló por sorpresa y poco pudieron hacer ante el desembarco nazi. Pero los británicos no iban a permitir que los nazis se hicieran con el control del hierro. Así pues, los británicos, junto con otros valientes que decidieron terminar con el fascismo en Europa, se enfrentaron a los alemanes en la fría Noruega. Entre ellos, se encontraban republicanos que tras haber sido derrotados en la Guerra Civil optaron por volver a las armas y combatir por sus ideales (por ese motivo, encontraréis lápidas con nombres como Luis Lorenzo, Benito Rodríguez o Ramón Pujol en el cementerio de Narvik).
De abril a junio de 1940 los Aliados lucharon en un duro combate para proteger el vital puerto de Narvik. Lucharon y ganaron. Los alemanes se retiraron de Narvik en lo que sería la primera derrota de Hitler.
Sin embargo, este hecho se vio eclipsado.
La caída de Francia a manos de los nazis dio la vuelta a la situación. Los Aliados se retiraron para defender Gran Bretaña y los noruegos se quedaron solos. Narvik se rindió de nuevo a los alemanes el 7 de junio de 1940.

Stavanger y sus casas de colores

Øve Holmegate: la calle más pintoresca de Stavanger
Øve Holmegate: la calle más pintoresca de Stavanger

Stavenger te va a encantar:

Calles adoquinadas, una catedral de más de 900 años de antigüedad y un casco antiguo con el asentamiento de casas de madera mejor conservado de Europa (incluye más de 170 antiguas casas de pescadores, de color blanco, algunas de ellas datan del siglo XVIII)…

Todo esto debería ser suficiente para querer venir a ver esta ciudad.

Pero Stavanger todavía ofrece más.

STAVENGER SE SALVÓ POR LOS PELOS.
El peluquero Tom Kjorsvik salvó la calle más famosa de Stavanger.
Allá por los años 90, Øve Holmegate estaba lejos de convertirse en el reclamo turístico que es hoy en día. Harto de verla oscura, vacía y sin negocios, el peluquero tuvo la brillante idea de contratar a un artista para que pintara las casas de colores. Este cambio de look animó a los comerciantes a abrir nuevos negocios hasta convertirla en lo que es hoy en día: el Notting Hill de Stavanger. Imprescindible darse una vuelta por estas calles coloridas repletas de tiendas de segunda mano, artesanía, cafeterías, librerías y restaurantes.

La ruta al Preikestolen (El púlpito)

Lysefjord desde Preikestolen
Amaneciendo en el Púlpito

25 metros de ancho x 25 metros de largo en un ángulo de 90°.

Esto es Preikestolen.

Una roca que parece estar cortada por un enorme hacha conocida como “El Púlpito” y suspendida a 604 metros sobre el enorme fiordo de Lysefjord.

Y aunque algún día acabará cayendo, lo cierto es que lleva ahí desde la última Edad de Hielo.

Estamos en uno de los lugares más visitados del Noruega y eso significa que el lugar nos va a dejar con la boca abierta, PEEEERO también que va a estar lleno de turistas.

Y para disfrutar de lo primero, sin agobiarnos con los segundos, tenemos la solución: subir antes de que salga el sol.

Cuesta irse a dormir pronto, pero recorrer la montaña en plena noche requiere tener los sentidos alerta. El camino no tiene pérdida y las enormes piedras de granito nos acompañan.

Subir, bajar, atravesar pasarelas de madera para salvar las zonas pantanosas, caminar a pasos cortos, subir escalones amoldados por sherpas nepalís, bordear pequeños lagos… y por fin llegar a esta gigante roca plana que se asoma al abismo.

Es conmovedor.

Silencio.

El sol se difumina entre la niebla.

Fotos, fotos y más fotos.

Es inercia, es como querer tener un testigo de que estuvimos aquí por si algún día la memoria se nos borrase:

«Hey, yo vi salir el sol desde el Preikestolen.

Ahora a plena luz del día toca desandar el camino.

La bajada es más costosa que la subida porque hay que esquivar a los turistas y aguantar sus gritos y conversaciones banales, para nada comparables a los susurros del bosque que nos acompañaban durante la subida.

Si queréis vivir esta experiencia, es aquí 👉 RUTA PARA VER EL AMANECER EN EL PREIKESTOLEN.

Kristiansand: la ciudad más al sur de Noruega

Mercado de pescado en Kristiansand

Kristiansand es la ciudad más al sur de Noruega y, por lo tanto la ciudad del país con más horas de sol al año.

Cuenta con largas playas de arena blanca.

En su paisaje ya no predomina una costa abrupta.

Decimos ¡Adiós! a los fiordos y ¡Hola! a archipiélagos y playas idílicas. Este es el destino nacional preferido de los noruegos para pasar sus vacaciones.

Es el Cádiz nórdico.

Sin embargo, nosotros no tenemos ganas de “pescaíto frito”, ni de playas. Estamos tristes porque esta es nuestra última parada en tierras noruegas. En poco más de una hora nuestro ferry zarpará del puerto de Kristiansand hacia y allí descubrimos la 👉 CURIOSA HISTORIA DEL FARO ABANDONADO DE RUBJERG KNUDE.


FINAL DEL VIAJE… ¿O EL PRINCIPIO DE VUESTRA PRÓXIMA AVENTURA?

Esperamos que nuestra aventura escandinava haya podido inspiraros para que os atreváis a cargar la furgoneta y a recorrer estos paisajes tan impresionantes, y que no dudéis en compartirlo.

TAKK NORGE!!!

Lo queremos leer TODO.


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