Templos de Angkor: la mejor guía + mapa


Templos de Angkor: la joya del Imperio Jemer


Hubo un tiempo en que la selva se tragó a Angkor.

Durante siglos, estos templos estuvieron ocultos en la jungla.

Hasta que fueron descubiertos…

Hoy vuelven, cubiertos de raíces y turistas con sombrero,

¿te los vas a perder?

Las raíces sobresalen entre las ruinas de los Templos de Angkor
Las raíces sobresalen entre las ruinas de los Templos de Angkor

UN POCO DE HISTORIA SIN DORMIR A NADIE

Sabemos que los nervios están a flor de piel cuando te preparas para descubrir este enigmático tesoro del Imperio Jemer.

PEEEERO, respira hondo y guarda la adrenalina…

No te vamos a soltar fechas ni nombres interminables de reyes.

Ni mucho menos. Bueno… alguno si, pero solo los indispensables.

Porque seamos sinceros: no se viene a Camboya con un sombrero de Indiana Jones creyéndose el mayor arqueólogo de Instagram.

No. ❌

Así que, para los que tienen un mínimo de curiosidad y ganas de disfrutar de verdad, aquí va un poquito de historia camboyana… muy resumidito y sin dormir a nadie:

Durante los siglos IX al XV, Angkor fue la capital del Imperio Jemer, un reino que no solo dominaba lo que hoy conocemos como Camboya, sino también Tailandia, Laos, Vietnam, parte de Birmania y Malasia. Para que te hagas una idea te hemso preparado un mapa muy «kuki»:

Un mapa muy "open your mind traveling" del Sudeste Asiático
Un mapa muy «open your mind traveling» del Sudeste Asiático

Aunque estos templos comenzaron siendo hinduistas, a partir del siglo XII se convirtieron al budismo bajo el mandato de Jayavarman VII. Fue entonces cuando se remodelaron, ganaron fuerza y alojaron monjes venidos desde Sri Lanka. Durante esos años de gloria, la ciudad llegó a albergar más de 20.000 habitantes… sí, ¡más gente que en tu festival favorito de verano!

Pero como toda historia épica, llegó el declive. Los habitantes se marcharon y solo quedaron los monjes.

En 1432 fueron abandonados y la capital del reino se mudó muy cerca de la actual capital de Camboya (Phnom Penh).

Durante cinco siglos, R-E-P-I-T-O- 500 AÑOS, Angkor estuvo prácticamente olvidada y los templos fueron engullidos por la selva… hasta que en 1860 el arqueólogo francés Henri Mouhot “redescubrió” esta ciudad perdida, probablemente mientras tomaba notas y sudaba bajo el sol.

Tuvieron que pasar unos 30 años hasta que las primeras obras de restauración comenzaran. Claro, todo se interrumpió en los años 70 con la revolución de los jemeres rojos.

Después de tanto caos, los arreglos continuaron y, finalmente, en 1995, la UNESCO declaró Angkor Patrimonio de la Humanidad.

EL MAPA DE LOS TEMPLOS DE ANGKOR

Un mapa muy “open your mind traveling” de los templos de Angkor
Un mapa muy “open your mind traveling” de los templos de Angkor

En este mapa tan chuli solo te hemos puesto los templos imprescindibles de Angkor, los que más nos han asombrado.

No están todos.

¡QUE VA!

En total, el Parque Arqueológico de Angkor alberga más de 100 templos (algunos dicen 150, otros más de 200… nadie se pone de acuerdo, básicamente).

El complejo se extiende por unos 400 km², lo que lo convierte en el recinto religioso más grande del mundo.

La mayoría de los templos de madera desaparecieron hace siglos (la selva no perdona), pero las estructuras de piedra han resistido estoicamente el paso del tiempo, los monzones y las hordas de turistas en busca del selfie perfecto.

LOS 10 TEMPLOS IMPRESCINDIBLES DE ANGKOR

Ahora sí, toca ponerse en modo explorador y lanzarse a explorar una de las joyas arqueológicas más impresionantes del Sudeste Asiático… Y DEL MUNDO.

Prepárate: ¡Arrancamos nuestro TOP 10 IMPRESCINDIBLE DE TEMPLOS que te dejarán con la boca abierta, la cámara de fotos en una mano y el repelente contra los mosquitos en la otra.

1. PRASAT KRAVAN: el templo del cardamomo

1. Templo de Angkor: Prasat Kravan
Prasat Kravan: el templo del cardamomo.

Su nombre significa “el templo del cardamomo”, y no, no tiene nada que ver con una receta de chai latte (que nosotros sepamos…)

Este templo destaca porque su arquitectura rompe un poco con el estilo clásico de Angkor.

Aunque fue construido en el siglo X, parece mucho más reciente (seguramente porque se conserva mejor que tu móvil después de tres viajes).

En su interior se esconden algunas de las pocas esculturas de ladrillo que han sobrevivido al paso de los siglos —una rareza total—. Si te fijas bien, verás las figuras de Vishnu, el dios protector del universo hindú, y de Laksmi, su inseparable esposa. Una pareja divina que lleva siglos vigilando a los turistas con sandalias y calcetines

2. TA PROHM: el templo que la selva no quiso soltar

2. Templo de Angkor: Ta Prohm
Ta Prohm: El templo de Lara Croft

Su nombre significa «Monasterio del Rey» y fue construido en 1186. Se fundó como monasterio y escuela para enseñar a las futuras generaciones bajo la influencia de la fe budista.

Tras su abandono, la naturaleza ganó: las raíces gigantes abrazan los muros y crean un escenario que enamoró al «location manager» de la peli Tomb Raider.

3. PRE ROUP: el templo dedicado a Shiva

4. Templos de Angkor: Pre Roup
El templo Pre Roup: precioso y con pocos turistas.

Majestuoso.

Así es este templo dedicado a Shiva.

Se construyó en 960.

Hay que subir altos y empinados escalones para llegar al tercer nivel donde se encontraban las 5 torres, la biblioteca y el santuario.

Hay quien dice que este templo fue un crematorio real: parece ser que los rituales funerarios consistían en la cremación de cadáveres en la plataforma central.

Y es que, por si todavía queda alguna duda, su nombre significa «incineración de cadáver»

4. BANTEAY SAMRÉ: el templo tranquilo

5. Templo de Angkor: La ciudadela de Banteay Samré
La ciudadela de Banteay Samré

Esta ciudadela comparte el mismo estilo arquitectónico que Angkor Wat (sí, ese del amanecer épico que veremos más adelante).

Es una parada imprescindible del llamado “círculo exterior” de Angkor, esa zona donde el Wi-Fi desaparece, los turistas se dispersan y por fin puedes escuchar el sonido de la selva y observar a algún monje meditando.

El complejo tiene un paseo ceremonial de unos 140 metros y dos recintos amurallados.

El primero está formado por cuatro gopuras —esas torres ornamentales que hacen de puerta y que los jemeres diseñaron con más detalle que una catedral gótica— y dos bibliotecas.

El segundo alberga el santuario central, donde la piedra, el silencio y el calor se mezclan en el combo espiritual definitivo.

5. BANTEAY SREI: la ciudadela rosa

5 Templo de Angkor: Banteay Srei
Banteay Srei: el de las mujeres

Merece totalmente la pena alejarse del bullicio de los templos más famosos para descubrir esta joya rosada construida —según cuentan— por mujeres. Y sí, algo de ese toque delicado y poderoso se nota en cada rincón.

Este templo hindú del siglo X es uno de los más bonitos de todo Angkor, con grabados en piedra tan detallados que dan ganas de aplaudir. Sus relieves narran pasajes de la epopeya Ramayana, ese texto mítico de la tradición hindú lleno de dioses, héroes y drama (vamos, como una telenovela sagrada de la antigüedad).

La llamada Ciudadela de las Mujeres está formada por tres recintos rectangulares y un foso exterior, y desde su descubrimiento en 1914 ha pasado por de todo… incluida una buena dosis de saqueos.

El más curioso lo protagonizó nada menos que el escritor francés André Malraux (sí, el mismo que luego fue ministro de De Gaulle). Se llevó unas cuantas piezas “de recuerdo”, pero terminó detenido y las esculturas regresaron a casa.

Touché, André!

Y por si la historia no fuera ya suficientemente intensa, durante los años 70 esta zona fue refugio de los jemeres rojos tras la caída de Pol Pot. Resultado: el área tuvo que ser desminada, como muchos otros lugares de Camboya, antes de que los viajeros pudiéramos volver a pisarla sin necesidad de casco militar.

6. ANGKOR WAT: el templo más famoso

6. Templo de Angkor: Angkor Wat
Angkor Wat: la ciudad del templo

El corazón se acelera a medida que te acercas a Angkor Wat, la llamada Ciudad del Templo (siglo XII). Primero ves el enorme foso que lo rodea y los muros exteriores de más de un kilómetro de largo… y ya entiendes que aquí nadie se andaba con minimalismos.

Sus dimensiones son colosales: Angkor Wat es el edificio religioso más grande del mundo. Así, sin más. Y es también el lugar al que el pueblo jemer sigue peregrinando, mezclando espiritualidad, historia y algún que otro turista que no sabe cómo ponerse el pareo.

Este templo es el auténtico corazón de Angkor.

Su estructura está distribuida como un mandala gigante: un templo central piramidal de tres niveles rodeado de recintos concéntricos, bibliotecas, templos menores, terrazas perfectamente alineadas y hasta un par de lagos que le dan ese toque “zen” antes de que el sudor te caiga por la espalda.

La idea original era que este complejo sirviera como tumba del rey Suryavarman II, así que no, no era un sitio abierto a todo el mundo. Solo la élite del Imperio Jemer podía acceder al centro del templo. (Vamos, que si existieran pulseritas VIP en el siglo XII, este habría sido el lugar para llevarlas).

Una de las pistas que refuerzan la teoría de que es un monumento funerario es su orientación hacia el oeste, símbolo de la muerte en la tradición jemer.

Pero tranquilo, la sensación al recorrerlo es todo menos lúgubre: es imposible no quedarse boquiabierto ante tanta simetría, equilibrio y perfección.

Por todo ello, Angkor Wat es un orgullo nacional, tanto que hasta figura en la bandera camboyana y en sus billetes de riel.

7. ANGKOR THOM: la gran ciudad

7. Templos de Angkor: Angkor Thom
EL templo de Angkor Thom es la gran ciudad

Angkor Thom no es cualquier templo: es un recinto gigante del siglo XII que parece sacado de una peli de aventuras con presupuesto infinito.

Está rodeado por una muralla de laterita y piedra y un foso que lo protege como si esperaran el ataque de un dragón.

La ciudad tiene cuatro entradas monumentales, cada una coronada con cuatro rostros esculpidos mirando a los puntos cardinales.

Detalle friki pero top: como los jemeres no conocían la técnica de la bóveda, construyeron los arcos apilando las piedras en forma piramidal. Ingeniería jemer 1 – Física moderna 0.

Si entras por la puerta sur, te encontrarás con un puente que es pura simbología: a la izquierda, 54 devas (dioses protectores); a la derecha, 54 asuras (demonios); y en medio, una serpiente gigante de la que tiran en direcciones opuestas para equilibrar las fuerzas del universo.
Sí, básicamente una metáfora de tu vida cuando intentas cuadrar vuelos, visados y presupuesto al mismo tiempo.

Y al cruzar esta entrada majestuosa… prepárate, porque te espera el plato fuerte de Angkor Thom 👇

BAYÓN (EL DE LAS CARAS)

Las misteriosas caras de Bayon
Las misteriosas caras de Bayon
Una de las galerías
Una de las galerías

El templo Bayon es el más icónico de Angkor Thom y probablemente el que más selfies acumula por minuto.
Este lugar es famoso por sus misteriosas caras sonrientes que decoran sus 54 torres —nada menos que unos 200 rostros esculpidos que te observan como tu vecina del 2º.

Hay dos teorías sobre esas sonrisas:
Unos dicen que representan al rey Jayavarman VII, el gran cerebro detrás del imperio.
Otros aseguran que es el ser iluminado Avalokiteshvara.
La verdad es que, siglos después, nadie tiene ni idea.

Y esa es justo la magia de Bayon: es tan enigmático que parece hecho para confundirnos a propósito.

La estructura es un laberinto delicioso. Entre galerías estrechastorres monumentales y terrazas abiertas a la selva camboyana, pasas de sentirte arqueólogo a protagonista de Jumanji en tres pasos.

El conjunto tiene forma casi cuadrada, con galerías externas de 156 x 141 metros. En las intersecciones verás gopuras, esas torres ornamentales típicas de la arquitectura hindú, que anuncian el paso hacia zonas cada vez más sagradas. Cuanto más te acercas al centro, más silencio, incienso y espiritualidad.

Y así, con el mood místico a tope nos despedimos de Bayon.

Pero no te acomodes demasiado: aún quedan secretos por descubrir y el siguiente destino nos llama…

BAPHVON (LA TORRE DE COBRE)

La pirámide de Baphvon

Una pirámide escalonada de 43 m. que representa el Monte Maru (la morada de los dioses). A pesar de que se construyó en honor a Shiva, en el SXV se agregó una estatua de 9 m. de Buda, por lo que hubo que sacrificar una de las torres del 2º nivel.

Se cree que aquella estatua pudo contribuir al derrumbe del templo.

Pero hay algo que nos deja rascándonos la cabeza

¿Por qué hay un pasillo que conduce a la entrada?

¿Es un paseo ceremonial?

¿Por qué es tan largo?

¿Es que hubo un tiempo en el estuvo rodeado de agua como un “templo flotante”?

Parece que nadie tiene respuesta a nuestras preguntas…

Siguiente parada:

PHIMEANAKAS (EL TEMPLO DE LA SERPIENTE)

Phimeanakas

Llegamos al Templo Celestial del siglo XV, un lugar que probablemente combinaba culto, poder y… un montón de historias que hoy nos hacen sonreír (y fruncir el ceño).

Se cree que fue un templo privado del rey, pero lo que realmente lo hace legendario son las historias que circulan a su alrededor.
Según la leyenda, en su torre de oro vivía Naga, un ser con forma de serpiente de 9 cabezas que durante la noche se transformaba en mujer. Y atención… si el rey no compartía la noche con ella, ¡el desastre se desataría en todo el Imperio Jemer!

Así que, sacad vuestras propias conclusiones y pensad dos veces antes de saltaros las normas divinas.

LA TERRAZA DE LOS ELEFANTES Y DEL REY LEPROSO

La Terraza de los Elefantes en Angkor Thom
La Terraza de los Elefantes en Angkor Thom

Empezamos con la Terraza de los Elefantes, una plataforma que no es solo bonita: era el palco VIP del rey para contemplar desfiles militares, ceremonias…
Mide unos 350 metros de largo y está decorada con relieves de elefantes, soldados y guerreros en procesión. Imagina la escena: trompas levantadas, colmillos al viento, y el rey pensando: “sí, esto luce perfecto para la posteridad “.

Y justo al lado encontramos la Terraza del Rey Leproso. Recorrer sus pasadizos es una experiencia mágica. En su parte superior hay una estatua con una inscripción a Yama (dios de la muerte) y se cree que fue usada como crematorio real. Pero, ¿por qué ese nombre? Puede que Jayavarman sufriera lepra o que la estatua represente a Kudera, rey de la riqueza, que padecía esa enfermedad.

8. PREAH KHAN: la espada real

8. Templos de Angkor: Preah Khan
Preah Khan

Seguimos explorando hasta la Espada Real (siglo XII).

Este complejo tiene forma cuadrada con cuatro puertas de entrada, representando los puntos cardinales —como ya vimos en Angkor Thom— porque a los jemeres les encantaba la simetría.

Obligatorio acercarse a la entrada oeste: allí la vegetación ha devorado el templo, dejando claro que el abandono durante siglos tiene sus ventajas estéticas.

Esta ciudad no era solo templo: fue centro universitario de monjes, con hospital y más de 100.000 personas dedicadas a la agricultura para mantener Angkor Thom, la gran ciudad.

En el centro encontramos el Sanctum Sanctorum, una estupa budista en forma de campana que reemplazó a la antigua figura de Leokeshvara, el guardián del sufrimiento humano.

Otra joyita arquitectónica es el Two Story Pavilion, con dos alturas y cierto aire… ¿griego?

Sí, los jemeres también sabían mezclar estilos y dejarnos con la boca abierta.

Se dice que aquí se guardaba la espada sagrada, protectora del reino de Angkor, y quizá también la biblioteca.

O, siendo sinceros, ambas cosas podrían ser ciertas:

¿hay algo más afilado que la sabiduría?

Al salir por la puerta este, llegamos al House of Fire: varios monjes budistas con túnicas naranjas nos hacen sentir que el tiempo se ha detenido.

Aquí los viajeros podían descansar y pasar la noche; encendían fuegos y realizaban rituales con la llama sagrada.

De ahí su nombre: “la casa del fuego”

9. NEAK PEAN: el templo flotante

9. Templo de Angkor: Neak Pean
El estanque de Neak Pean

Este templo se levanta en mitad de un estanque, rodeado de leyendas y singularidades que harían dudar hasta al más escéptico. Durante años solo se podía acceder en barca… hoy, una larga pasarela suspendida sobre el lago nos permite llegar sin necesidad de remar.

Se cree que su construcción intenta representar el lago Anavatapta del Himalaya, y por eso las aguas que lo rodean son consideradas sagradas, con poderes curativos capaces de sanar enfermedades… si tienes suficiente fe.

Nosotros, por el momento, no vamos provistos de tanta fe… pero eso no nos impide maravillarnos con la simetría, los relieves y la sensación de estar caminando sobre un espejo del cielo.

10. TA SOM: la puerta devorada por la selva

10. Templos de Angkor: Ta Som
Las raíces engullen la entrada de Ta Som

Hemos querido guardar para el final —pero no por ello menos espectacular— al templo de Ta Som.

Aunque es pequeñito comparado con los gigantes de Angkor, este templo del siglo XII es una parada obligatoria.

¿Por qué?
Porque su puerta de entrada parece que ha sido engullida por las raíces de un ficus gigante. 😱

¿Nos atrevemos a cruzarla?
Por supuesto. La cara sonriente de Buda nos da la bienvenida desde lo alto de la gopura, pero lo más impresionante nos espera al otro lado: las raíces del enorme ficus rodean la puerta formando una simbiosis perfecta entre la arquitectura humana y la fuerza imparable de la naturaleza.

¡Solo por ver este espectáculo natural ya vale la pena acercarse!

Y así, sin darnos cuenta, llegamos al final de esta experiencia mágica: diez templos, siglos de historia, leyendas y secretos que esperan ser descubiertos…

Y así, entre sonrisas de piedra, raíces devoradoras, templos flotantes y murallas colosales, llegamos al final de este recorrido mágico por Angkor.

Hemos caminado siglos de historia, cruzado pasillos de monjes, admirado esculturas imposibles y sentido la selva reclamando su espacio. Si algo queda claro es que Angkor es un lugar grandioso no solo para ver, sino para sentir, explorar y dejarte perder

CÓMO ORGANIZAR TU VISITA A LOS TEMPLOS DE ANGKOR

OKUN ANGKOR!
OKUN ANGKOR!
  • Entradas y precios: Angkor Pass (1, 3 o 7 días). Toda la información en la página oficial de Angkor.
  • Horarios: amanecer = obligado, mediodía = sudor + mosquitos, tarde = magia dorada
  • Transporte: tuk-tuk, bici o moto (según tu nivel de adrenalina y valentía).
  • No te obsesiones con verlos todos en un día… Angkor es gigante. Prioriza, respira y disfruta. Acepta que no podrás abarcarlo todo sin perder la cordura (y los pies).
  • El amanecer en Angkor Wat es legendario… y también lo es la marea de turistas con trípodes. Madruga y disfruta del templo sin que tu foto tenga medio mundo de fondo.
  • Ropa cómoda y respetuosa = felicidad + respeto: Hombros y rodillas cubiertos. Tu cuerpo y los monjes te lo agradecerán.
  • Hidratación o deshidratación: tú eliges: El calor camboyano no es broma. Agua, gorra, protector solar… OBLIGATORIO
  • Zapatos que aguanten aventuras, no tacones. Escaleras imposibles, piedras húmedas y raíces traicioneras no son compatibles con esos zapatos tan monos que te compraste para la boda de tu prima la de Zaragoza.
  • Respeta los templos y la cultura local. Nada de tocar relieves, subirse donde no toca ni molestar a los monjes.
  • Contrata un guía local. Cada relieve y recoveco guarda secretos y anécdotas que ni Google conoce. Un buen guía hace que todo cobre vida.
  • Prepárate para perderte.Preah Khan, Ta Som… laberintos de piedra y raíces. Déjate llevar y disfruta del misterio; perderse aquí es parte de la aventura.
  • Seguro de viaje = tranquilidad absoluta. Caídas, calor, escaleras traicioneras… no hay excusa. Con un buen seguro como IATI, disfrutas sin preocupaciones y puedes culpar al sol en lugar de tu tarjeta de crédito si algo sale mal.
  • Una imagen vale más que mil palabras. Aquí un vídeo chuli piruli para calentar motores.

ES TU TURNO

Esta es muestra experiencia en la Montaña Palentina y estamos deseando leer la tuya. Si te escapas a descubrir los paisajes salvajes palentinos, no dudes en contarnolo en comentarios.

Si necesitas información adicional para preparar y ruta, escríbenos, ¡te ayudaremos encantados!


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