LO MEJOR DE LOS VALLES OCCIDENTALES
Os traemos una GUÍA + MAPA muy «open your mind traveling» que no os podéis perder para descubrir
LO MEJOR DE LO MEJOR del Parque Natural de los Valles Occidentales.

¿Dónde está el Parque Natural de los Valles Occidentales?

Los Valles Occidentales se encuentran en el noroeste de la provincia de Huesca, en el Pirineo aragonés.
Linda al este con el Belagua (Valle de Roncal), al norte con el Valle de Barétous y el Valle de Aspe y al oeste con el Valle del Aragón.
Es uno de los espacios más salvajes y menos masificados del Pirineo y lo forman, Zuriza (Valle de Ansó), la Selva de Oza (Valle de Hecho) y el Valle de Aísa.
🚗 ACCESOS PRINCIPALES
- Si vienes de Navarra, accedes por el Valle del Roncal. En Izaba toma la carretera dirección a la Piedra de San Martín y a unos 10 kms. toma la carretera NA2000 hasta Zuriza.
- Si vienes del Valle del Aragón. En Jaca toma la dirección hacia Puente la Reina. Desde ahí, toma el desvío hacia Hecho o hacia Ansó.
Los imprescindibles de los Valles Occidentales

Los Valles Occidentales concentran buena parte del Pirineo más montañero y menos domesticado.
En Zuriza, justo en ese punto donde Navarra y Aragón se dan la mano, las cimas vascas y aragonesas parecen jugar a mezclarse sin pedir permiso. Aquí se alzan montañas tan reconocibles como Hiru Erregeen Mahaia, Petrechema o Alanos. En el valle vecino, el de Hecho, se alza el Castillo de Acher que, como su nombre indica, parece una fortaleza rojiza. Muy cercana, se encuentra la cima más alta de este parque natural: Bisaurín (la excusa perfecta para sudar a gusto).
A medio camino entre esfuerzo y disfrute aparecen el Ibón de Acherito y Aguas Tuertas, rutas que no oes podéis perder. La que avisa no es traidora…
Continuamos hacia el oeste, hacia el Valle de Aisa, caminamos por el barranco de Igüer con el pico Aspe, imponente, vigilándonos .
Y para terminar, Ansó, con su arquitectura tradicional y su personalidad intacta, recuerda que por algo ha sido elegido como uno de los pueblos más bonitos de España.
Ansó: de los más bonitos

Paredes de piedra cara vista, puertas de madera de dos batientes con picaporte y gatera. el rojo intenso de los geranios en tiestos colocados aquí y allá. Tejados a dos y cuatro vertientes y enormes chimeneas coronadas por el espantabrujas.
Ansó es un pueblo de postal, idílico.
Al pisar sus calles empedradas parece que el tiempo se haya detenido en un tiempo pretérito. Conserva una arquitectura integrada en el entorno , con la iglesia De San Pedro sobresaliendo sobre los tejados donde corpulentas chimeneas parecen cuestionar las leyes de la física.
Pero es el último domingo de agosto cuando los aromas a pasado se hacen más intensos. de los antiguos arcones y armarios de las sabayas salen los trajes tradicionales, todo un acontecimiento convertido en ritual festivo.
ESPANTABRUXAS
Las chimeneas (o chamineras) que hay sobre los tejados del Pirineo aragonés no son muy convencionales. Algunas tienen una simple piedra vertical en forma de cono, otras un puchero, una cruz o incluso objetos que representan a seres de apariencia terrorífica. ¿A qué se debe este tipo de construcción?
Las leyendas populares hablaban de brujas que subían a sus escobas por las noches y que entraban en las casas para hacer de las suyas. Evidentemente no lo hacían por la puerta, que estaba bien cerrada, sino por un espacio que siempre estaba abierto: la chimenea.
Para impedirlo, se empezaron a colocar las espantabrujas.
Las cimas más bonitas de los Valles Occidentales
BISAURÍN (2.670 m.) DESDE EL REFUGIO DE LIZARA

Subir a una cima no siempre va de llegar, hacer la foto reglamentaria y salir corriendo cuesta abajo. En el Bisaurín, la gracia está en lo que viene después. Porque esta montaña, la más alta entre el Cantábrico y el Somport (ahí es nada), no solo presume de altura: también ofrece un descenso largo, solitario y bastante más salvaje por el valle de Bernera.
La ruta clásica arranca en el Llano de Lizara, al final de una carretera tan estrecha y retorcida que parece diseñada para filtrar visitantes. Desde aquí, la subida por la vertiente suroeste es clara y agradecida, siguiendo el GR hasta el Collado de Lo Foratón, entre praderas doradas y rebaños que se mueven con más coordinación que muchos grupos de senderistas. No hay complicaciones técnicas, pero sí una pendiente final que pone a prueba la paciencia y las piernas, recordándote que esto sigue siendo una montaña seria.
Arriba, el panorama se abre de golpe: Peña Agüerri, Castillo d’Acher y un horizonte que invita más a sacar el bocadillo que a filosofar. Y cuando toca decidir si bajar por el mismo sitio o complicarse un poco la vida, el Bisaurín te susurra la opción menos cómoda: la vertiente opuesta, más abrupta y mucho más solitaria. Porque aquí la cima no es el final del plan, solo el principio de la parte interesante.
CASTILLO D´ACHER (2.378 m) DESDE LA SELVA DE OZA

Cuando la niebla se adentra en la Selva de Oza, hay quien jura que el Castillo de Acher deja de ser una simple montaña y se convierte en otra cosa…
Y la verdad es que, viendo su silueta, es fácil creerlo: un bloque perfecto, con murallas naturales y aspecto de fortaleza medieval abandonada por un rey con mal genio. Demasiado regular para ser casualidad. Demasiado imponente para no levantar sospechas.
La leyenda dice que, en ciertas noches de niebla espesa, aparece un castillo real sobre la cima. Torres, murallas, luces tenues… una fortaleza completa que surge donde durante el día solo hay roca.
Otros cuentan que fue una fortaleza maldita, construida por un señor feudal cruel, castigado a desaparecer del mundo visible pero condenado a reaparecer de vez en cuando, como recordatorio de que en estos valles la historia nunca llega a olvidarse.
También hay versiones más “pirenaicas”: que aquí se refugiaban sanadoras a las que tildaban de brujas, bandoleros o seres mitológicos, que la peña es una puerta entre mundos, o que simplemente el lugar está tan bien puesto que confunde al cerebro humano cuando se mezcla con niebla, cansancio y falta de bocadillo.
Aunque la realidad es que su silueta se debe a geología pura: un enorme bloque de caliza modelado por el tiempo, en Oza, cuando cae la niebla y la montaña se queda en silencio, no cuesta nada creer que ahí arriba hay algo más….
PETRECHEMA (2.377 m) DESDE EL REFUGIO DE LINZA

Subir al Petrechema desde Linza es una de esas ideas que empiezan con un “es una ruta bastante maja” y acaban con un “menos mal que había barritas energéticas…”.
Desde el refugio de Linza el camino es claro, amable y casi engañoso, avanzando entre praderas donde las vacas te observan con ese aire de “tú verás a dónde vas”.
Todo parece fácil… demasiado fácil.
La cosa se va poniendo seria al acercarte al collado, donde el paisaje se abre y el Petrechema empieza a enseñarte su perfil más rocoso. No es técnica, pero sí lo suficientemente empinada como para que empieces a negociar contigo mismo cada parada.
Arriba, la cima recompensa con vistas de lujo: la Mesa de los Tres Reyes, las Agujas de Ansabère y medio Pirineo mirándote, recordándote que el esfuerzo tenía sentido.
BONUS EXTRA: Y cuando crees que ya lo has hecho todo, llega el bonus: la bajada circular por la Foya de los Ingenieros, mucho más entretenida que volver por donde has subido. Hayedos, cambio de ambiente y la agradable sensación de estar haciendo una ruta “completa”, no solo un sube-baja sin imaginación.
CHIPETA ALTO (2.175 m.) DESDE TAXERAS (ZURIZA)

Chipeta Alto es, junto al Castillo de Acher, una de esas cimas que te dejan mirando la montaña con cara de “‘eh, esto no me lo esperaba’”.
Desde la Selva de Oza, parece una proa rocosa lista para zarpar… pero tranquilos: la vertiente occidental, la que sube desde Zuriza, es más amable, una loma herbosa que te hace pensar que esto va a ser un paseo… hasta que subes los últimos metros y recuerdas que sigues en el Pirineo.
La ruta arranca en el parking de Tacheras (1.290 m), al que se llega por una pista desde el camping de Zuriza. Siguiendo el GR11 hacia el Este, en unas 2 horas llegas al collado de Petraficha (1.958 m). Aquí es donde el cuerpo dice “ya casi” y la mente piensa “¿cuándo llegan los bocatas?”. Durante este tramo, la Sierra de Alanos se planta a tu derecha como un espectador silencioso, vigilando que no te saltes ninguna piedra.
Desde el collado dejamos el GR y giramos a la derecha para afrontar los últimos 40 minutos de subida. La cima te recibe con vistas que hacen que todas las excusas sobre “no estar preparado” queden en el olvido. Si tienes suerte, hasta puedes compartir el espacio con cabras que te miran como diciendo “bienvenido al club, novato”.
El regreso es un juego de memoria: pasamos por la proa rocosa Sayéstico, bajamos al collado Chipetas y de ahí directo al barranco de Petraficha, recuperando finalmente el GR11 por donde empezamos.
ESTRIBIELLA (2.048 m.) DESDE TAXERAS (ZURIZA)

El Estribiella es un pico que no figura ni figurará como los más «guays» del Pirineo, quizá por eso nos gusta tanto.
Si, así es, nos gusta porque no es tan visitada como sus vecinas cimas más célebres y concurridas.
Y precisamente eso es lo que le da cierta emoción a la ruta. ¿Por qué? Está claro, porque hay más posibilidades de encontrarse con alguna manada de sarrios entre los peñascos o fantasear con que por estos mismos collados puede que algún oso pardo haya caminado no hace mucho.
¿Queréis descubrirlo, verdad? 👉 SUBIDA A ESTRIBIELLA DESDE TAXERAS, ZURIZA.
LAS RUTAS MÁS ESPECTACULARES DE LOS VALLES OCCIDENTALES
VALLE DE AGUAS TUERTAS


El Valle de Aguas Tuertas es ese lugar del Pirineo aragonés donde el río parece haber olvidado la línea recta y decide dibujar curvas como si no hubiera un mañana, formando meandros entre praderas amplias y montañas impresionantes
. La caminata arranca desde el parking de Guarrinza (Selva de Oza), al final de la pista forestal junto al río Aragón Subordán —ideal para dejar el coche y pensar que hoy toca paseo bonito—.
Desde ahí sigue una pista que sube suave—sí, suave de verdad, nada de rampas asesinas—hacia el valle principal. Es un terreno perfecto para caminar sin dramas, mirar el paisaje y preguntarte por qué el agua decide serpentear tanto… quizás solo para presumir un poco.
El recorrido te lleva a atravesar esos meandros tan característicos que parecen diseñados por un artista con obsesión por las curvas, con el valle abriéndose poco a poco ante tus ojos. Es una ruta sencilla, ideal para ir en familia o con amigos, con praderas, tramos de pista agradable y la opción de llegar hasta un dolmen prehistórico si te gustan las piedras antiguas (y las historias misteriosas).
RESUMIENDO:
- Es una ruta fácil y preciosa, sin sobresaltos técnicos pero sí muchas ganas de sacar fotos.
- Se hace generalmente como ida y vuelta desde Guarrinza, con unos 6–10 km y unas 2–4 h según si te quedas por el valle o te alargas explorando rincones.
- Perfecta para desconectar, ver el agua jugar al zig‑zag y sentirte en el Pirineo sin tener que meter Reflex en la mochila.
IBÓN DE ACHERITO

El Ibón de Acherito es uno de esos lagos de montaña que te hacen sentir que has entrado en un anuncio de turismo… pero sin Photoshop ni filtros de Instagram. El recorrido empieza en el parking de Guarrinza (Selva de Oza), siguiendo la pista hasta llegar al sendero que sube suavemente entre praderas y algún que otro bosque disperso. Nada de rampas imposibles, pero sí lo suficiente como para que tus piernas empiecen a pensar que estás en Pirineos.
La ruta es básicamente un “sube con calma, mira alrededor y repite”: el camino va ganando altura, y poco a poco el ibón aparece entre verdes praderas y cimas que lo abrazan como guardianes silenciosos. Perfecto para pararse, sacar fotos, lanzar una piedra al agua y sentir que cada metro sudado ha valido la pena.
En resumen: sendero agradable, ibón espectacular y cero dramas técnicos, ideal para quien busca paisaje de Pirineo puro y sensación de “sí, esto merece la pena”, sin tener que ser escalador profesional.
BARRANCO DE IGÜER POR EL VALLE DE AÍSA

Una sencilla ruta circular de apenas 300 metros de desnivel nos lleva por la tranquila cabecera del Valle de Aísa, en cuyas fuentes brotan las aguas del río Estarrún. Aparcamos en la puerta metálica de La Cleta y remontamos hasta el Refugio de Saleras. Continuamos bajo las tres cumbres principales, la llamada “trilogía de Aspe”, que de oeste a este son La Liena del Bozo (2.566 m), el Pico Aspe (2.645 m) y La Liena de la Garganta (2.597 m). Rebasada una primera cascada, por el barranco de Igüer y el fondo de los llanos turrones de Napazal, llegaremos a las inmediaciones del pliegue geológico de la Pedraza. Podemos volver por el otro llano del llano de izara, donde hay un ibón colmatado y restos d un dólmen. El sendero GR-11 nos lleva el Cerro de Peña Ruaba (por donde se sube al Pico Aspe) y regresamos al Refugio de Saleras.
En resumen…
Pueblos de piedra, montaña potente y mucha sensación de Pirineo auténtico. Y por eso esperamos que Los Valles Occidentales te gusten tanto como a nosotros.
¡Ponlo en tu ruta y déjanos tu comentario!



