Las calas y playas de Menorca son otra historia
No es ninguna broma.
En Menorca hay playas para todos los gustos.
En unos 200 kilómetros de costa hay catalogadas más de 100 playas, R-E-P-I-T-O: MAS DE CIEN!!!
Y ninguna se parece a la anterior.
Decidir cuales son las más bonitas es una ardua tarea.
Menorca te obliga a tomar decisiones imposibles:
¿recóndita cala o playa urbana?
¿arena blanca y agua turquesa o arena roja de aspecto marciano?
¿de pizarra negra y formas apocalípticas?
¿nos acercamos en coche o en kayak?
¿de arena para tumbarse con un libro o de roca para saltar por el acantilado?
Esto no son playas, son escenarios«premium» y vamos a enseñarte nuestras favoritas.

Antes de empezar con las mejores playas de Menorca
Antes de que empieces a obsesionarte con aguas turquesa y nombres de calas imposibles de pronunciar, hazte un favor: pásate por la guía completa de Menorca.
Ahí tienes el mapa mental que necesitas para no ir dando tumbos como un turista recién aterrizado con chanclas nuevas.
Las calas y playas indispensables de Menorca
Aquí va nuestro Top 10 de las mejores playas de Menorca:
Cala En Brut

No es una cala.
Es un parque acuático natural sin socorristas ni normas.
Aquí no hay arena ni tranquilidad.
Aquí hay rocas talladas en distintos niveles y turistas haciendo fila para tirarse al agua.
Aquí se viene a saltar, a grabarse, a hacerse la valiente… y a salir con algún moratón que recordarás con cariño.
💡CONSEJO OYM: si no piensas tirarte, ven igual. Es de las calas más hipnóticas de Menorca… aunque te sientas como la madre que sujeta las mochilas.
Cala En Turqueta

Despertador preparado porque si no estás aquí a las ocho de la mañana, te la pierdes.
La que avisa no es traidora…
Esta cala es una fantasía topical: arena blanca que cruje, agua turquesa que hace honor al nombre, pinos en modo fotocroma natural y gente que llega jadeando después de 20 minutos de caminata con sombrilla, nevera y radiocasette.
Es de esas calas donde todo el mundo hace el mismo comentario al llegar:
“Buah, parece el Caribe”.
Cala Mitjana

Se llega desde el parking de Cala Galdana.
Es un aparcamiento bastante amplio (¡gracias, destino!), pero hay que caminar un rato entre bosque, sudor y familias con carros de bebé que hacen parkour.
Al llegar, te recibe el paraíso.
Y también otras 400 personas que pensaron lo mismo que tú.
Pero no importa: es tan bonita que se lo perdonas todo.
Macarella y Macarelleta

Desde el mismo parking en el que hemos aparcado para ir a cala Mitjana, pero ahora nos dirigimos hacia Cala Galdana (una preciosa playa urbana con forma de bahía).
Nos quedaríamos aquí, pero merece la pena continuar la caminata hasta Cala Macarella, la estrella del sur.
Os dejamos 👉 la ruta de Macarella. Es un cómodo paseo, si no fuera por el calor asfixiante, el ruido de las cigarras y los más de 200 escalones que hay que bajar para llegar a ella (y por supuesto subir a la vuelta).
Macarella te recibe con su pinar, los barquitos fondeados y ese aire de «he salido en todas las guías, y lo sé”.
Pero la que realmente se lleva la palma, es su hermana pequeña Macarelleta: más pequeña, más recóndita y más salvaje. Para llegar a ella, sólo hay que continuar el sendero por el acantilado.
Platja de Binigaus

Cuando vimos en el mapa que la playa de Binigaus es una playa urbana, no me hacía mucha ilusión ir a visitarla, la verdad. En mi cabeza estaba la estampa del típico arenal con aparcamiento inmenso, sin sitio para poner la toalla, los niños tirando arena al libro que estás leyendo , la que habla alto, el que se cree DJ de la Pachá, familias enteras comiendo tortilla de patatas alrededor de la nevera portátil… bueno, ya me entendéis.
Y lo que nos hemos encontramos al llegar ha sido realmente sorprendente.
Tienes que venir.
Calescoves

Calescoves es ese sitio donde la naturaleza y la historia se dan un abrazo.
Un conjunto de pequeñas calas con cuevas naturales que fueron usadas como viviendas y tumbas por los talayóticos hace miles de años.
Aquí, no sólo te bañas en aguas cristalinas, sino que nadas frente a la historia y un paisaje que parece sacado de un documental tailandés de National Geographic.
Para llegar, dos opciones: caminando desde el aparcamiento o en kayak.
¿Se puede pedir más?
Cala de Binibèquer

Como vais a venir SI O SI a visitar el pueblo de Binibeca Vell, acercarse a la playa de Binibeca, está más que justificado.
Y no os arrepentiréis. Si abris los ojos debajo del agua no sabreis si estáis en el mar o en una piscina.
Y si escucháis vuestra mente, os dirá: “quiero perderme aquí para siempre”.
Aquí podéis daros una vuelta por el asombroso pueblo (que no es pueblo) de Binibeca Vell 👉 Una tarde en Binibeca
S´Escala

El agreste paisaje del cabo de Favaritx, de apariencia lunar, nos da la bienvenida bajo un sol abrasador. Rocas negras, formaciones volcánicas y ese viento de la Tramuntana que te despeina hasta el alma.
Estamos en el Parque Natural de S´Albufera des Grau, un espacio privilegiado de la Biosfera custodiado por el faro de Favaritx, inconfundible por su rayas blancas y negras en espiral.
💡 CONSEJO OYM: Os recomendaran por activa y por pasiva que visitéis Cala Presili y Cala Tortuga. Genial. Pero queremos comentaros que antes de llegar al faro podéis disfrutar de esta cala de pizarra negra, mucho menos transitada por turistas; y por lo tanto, mucho más animada para los peces. Ahí, lo dejo…
Cala Pregonda

Ahora toca una de arena roja.
Probablemente ya la conozcáis. Esta también sale en todas las guías y aún así, al llegar por ese camino que parece un escenario de Marte, os quedareis con la boca abierta.
Esta no es una playa de postal, es una aventura geológica: arena dorada, toques rojizos, rocas impresionantes y un montón de peces.
Otra vez “Menamorao”.
Cala Morell

Cala Morell ofrece una geología única.
No es broma.
Además de contar con una necrópolis talayótica (te lo contamos en nuestra guía completa para descubrir la isla), aquí se encuentran y son visibles «las dos Menorcas».
A un lado, las rocas dolomías jurásicas, más antiguas y de color gris; al otro lado, los conglomerados, formados por grandes guijarros de arenisca roja y el marés miocénico de color blanco.
La cala es también punto de encuentro de dos aguas, donde el agua salada del mar recibe el agua dulce canalizada a través del subsuelo desde tierra adentro.
EL MARÉS: LA ROCA MENORQUINA MÁS CARACTERÍSTICA.
El marés es una roca formada por la sedimentación de restos de organismos marinos y fragmentos de cuarzo y otros minerales, durante el periodo de subida del nivel del mar hace 11 millones de años. El marés es quizás la roca más característica de toda Menorca y la protagonista de los muros de piedra seca, sobre todo en la región de Migjorn.
Frente a nosotros se encuentra La Roca del Elefante, testimonio mudo de la historia geológica de la isla: en su base, son visibles los conglomerados rojizos, y en la parte alta aflora el marés de color blanco.
Consejos rápidos para no odiar tu experiencia
- Madruga (sí, otra vez este tema)
- Lleva agua si vas a calas vírgenes
- No subestimes el calor ni las caminatas
- Respeta el entorno. Creemos que no hace falta decirlo, pero mientras se sigan viendo botellas de plástico tiradas en la arena y kleenex a lo largo de todo el camino que llega a la playa, pues parece que si, que tenemos que seguir diciéndolo.
Menorca no es solo un destino de playa.
Es un catálogo de lugares que te hacen cuestionarte por qué no vives más cerca del mar.
Puedes venir a ver dos calas…
o puedes aceptar que esto se te va a ir de las manos y empezar a planear la siguiente visita antes de irte.
Porque pasa. Siempre pasa.



