Lo mejor de Baiona (Lapurdi)
Visitar Baiona es perderse entre calles medievales, fachadas con contraventanas coloridas y el ambiente único de la capital de Lapurdi. Situada entre los ríos Errobi y Aturri, esta ciudad de Iparralde mezcla historia, cultura vasca, pasado corsario y gastronomía en una escapada perfecta para recorrer a pie. En esta guía os contamos qué ver en Baiona y cuáles son sus imprescindibles.

Dónde está Baiona

Baiona se encuentra en Iparralde y es la capital histórica de Lapurdi.
Su ubicación la convierte en una escapada muy accesible desde ciudades como Donostia, Biarritz o Bilbao, y en una parada habitual dentro de cualquier ruta por Euskal Herria.
Cómo llegar a Baiona
| Medio de transporte | Detalles |
|---|
| 🚗 En coche | Baiona está a unos 40 minutos de Donostia y a poco más de 1 hora desde Bilbao. Es la opción más cómoda si queréis recorrer la zona con libertad. |
| 🚆 En tren | La estación de Baiona conecta con ciudades como Biarritz o Burdeos. También se puede llegar desde Gipuzkoa mediante combinaciones. |
| 🚌 En transporte público | Hay autobuses desde distintas localidades de Gipuzkoa y de Lapurdi (el autobús se llama TxikTxak y puedes ver aquí toda la info 👉 horarios y recorridos de Txiktxak) |
💡 CONSEJO OYM: Si vienes en coche, tened en cuenta que el centro histórico tiene zonas peatonales, así que lo mejor es aparcar en las afueras y entrar caminando. Nosotros siempre aparcamos en este aparcamiento por unos 4€ todo el día 👉 cómo llegar al parking Champ de Foire
Baiona, entre el Errobi y el Aturri



Durante la Edad Media, la antigua Lapurdum fue pasando de mano en mano: a veces francesa, a veces inglesa… hasta que en 1451, con el cierre de la Guerra de los Cien Años, “sucumbió” a las tropas francesas.
Pero si hay algo que ha marcado de verdad la historia de Baiona no son tanto las guerras como el agua. El pulso constante con las inundaciones. Una batalla lenta, silenciosa… y bastante pesada.
En 1348, la peste negra asoló la ciudad. La economía se resintió y durante siglos Baiona tuvo que reinventarse una y otra vez. En ese proceso tuvieron mucho que ver los agramonteses, que gobernaron la ciudad hasta la Revolución Francesa. Ellos levantaron murallas, reorganizaron los suburbios y, básicamente, le ganaron terreno al río Errobi a base de insistencia. De ahí acabaría naciendo lo que hoy conocemos como Baiona Txikia.
Y entonces llegó una de esas decisiones que cambian el destino de un lugar.
Hasta 1562, el Aturri desembocaba en CapBreton, unos 30 kms al norte. Pero ese año, Baiona consiguió permiso del rey Carlos IX de Francia para redirigir el río. Sí, tal cual: mover un río entero.
Las obras fueron una locura para la época, pero funcionaron. Y de repente, Baiona dejó de mirar cómo pasaba el comercio… para convertirse en protagonista.
El puerto empezó a llenarse de barcos de media Europa, y desde aquí zarpaban también los balleneros vascos rumbo a Terranova y Groenlandia. Algunos, por cierto, decidieron que eso de pescar se quedaba corto… y acabaron reconvertidos en corsarios con bastante mala fama y, probablemente, mejores historias.
LAS CASAS DE BAIONA ESTÁN TORCIDAS
Para combatir la crecida de los ríos excavaron sótanos en el subsuelo de la ciudad, esta medida permitió desecar grandes extensiones de terreno.
En la actualidad muchos de sus sótanos son “txokos”, aunque no hace tanto tiempo se utilizaban como depósitos para almacenar trigo, vino, aceite y otros productos. Los edificios situados a ambas orillas del Errobi descansan sobre pilares de madera apreciables a simple vista. Basta alzar la cabeza para percatarse de que el ángulo que las casas dibujan con respecto al cielo no es recto. Los edificios de la calle Cordeliers de Baiona Txikia se están inclinando progresivamente y algunos de ellos ha habido que apuntarlos con vigas de hierro.
Qué ver en Baiona: los imprescindibles
La muralla y las puertas de la ciudad

Las murallas delimitan un área de 32,5 hectáreas.
Todavía son visibles algunas de las fortificaciones construidas en el año 1680, un trazado que empieza y acaba en el río Aturri.
La divisa de Baiona nunquam polluta (nunca profanada) hace referencia a su magnífica defensa, que le permitieron resistir nada menos que 14 asedios a lo largo de la historia. No pudo afrontar, sin embargo, el ataque del ejército del general Wellington durante las Guerras Napoleónicas, y el 27 de abril de 1814 se rindió tras la abdicación del emperador.
Y más allá, en el lugar donde acaban las murallas, comienza la Baiona administrativa, que se extiende dirección este hasta la vecina Angelu y forma la vigorosa conurbación Biarritz/Angelu/Baiona, popularmente conocida por su acrónico BAB.
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La catedral de Santa María y su claustro
Intramuros, sobre la colina, aguarda el barrio más antiguo de la ciudad conocido como «Baiona Handia».
Aquí se alza la catedral de Santa María, inconfundible por sus imponentes agujas de 88 metros de altura que coronan el campanario.

Aunque tenemos que decir que este no fue su aspecto inicial. Para nada. La catedral, de marcado estilo gótico, fue construida en el siglo XIV en el mismo emplazamiento que ocupaba la antigua capilla románica, devastada por el incendio que en 1258 arrasó la ciudad.
Y no fue hasta el hasta el siglo XIX cuando se añadieron sus dos torres en forma de aguja. Ellas son las anclas que aseguran la ciudad sobre suelo firme.
Y en el interior, un montón de sorpresas: En la puerta norte un detalle llama nuestra atención: la aldaba de bronce, si un fugitivo alcanzaba su anillo recibía el asilo del obispo. ¿Y qué nos decís de las vidrieras? En las frías tardes de invierno resulta acogedor pasearse por su interior admirando los juegos de luz caleidoscópicos provocados por los rayos del sol . Y seguimos: bóvedas ojivales muestran las armas de la corona de Inglaterra, tres leopardos, y en otras la flor de lis de la corona francesa.
UN ÁNGEL AL TXISTU
Y si miramos con detenimiento, entre las catorce esculturas de ángeles músicos, podemos descubrir a uno tocando el txistu.
No podemos hablar de la catedral sin mencionar su claustro medieval.

Aunque actualmente solo presenta tres galerías (la galería norte fue ocupada por la sacristía en la restauración del siglo XIX), sigue conservando ese aire solemne.
Pasear bajo sus arcos, silencio, sólo el eco de tus pasos, es una maravilla.
Sirvió de cementerio, por lo que, además de los capiteles y las gárgolas, también podemos admirar en su interior estelas funerarias.
Pasear por Baiona Handia



Y en los alrededores de la catedral es donde la vida sucede.
Baiona Handia es el corazón histórico de la ciudad.
Aquí encontramos tiendas de anticuarios, obras de arte, lauburus e ikurriñas por doquier, zapaterías, pastelerías, el mercado cubierto (abierto todas las mañanas, pero si venís el sábado, ademas os encontrareis en los alrededores productores locales de quesos, pan, dulces, miel, jabones, huevos…) librerías, cafeterías, ropa muy kuki…
Las calles son peatonales y entre flipar con las contraventanas de los edificios y los escaparates de las tiendas, os pegareis más de un tropezón.
ESO ES SEGURO.
EL CASTILLO VIEJO
Si accedemos a Baiona Handia por la puerta de Ciudadela (Parking Paulmy) nos daremos de bruces con un castillo medieval. Se construyó sobre una antigua fortificación romana en el siglo XII, momento en que Lapurdi pasó a formar parte del Reino de Inglaterra.
No se puede visitar porque es propiedad del Gobierno, pero las fotos junto a las Galerias Lafayette, quedan de lujo!
Descubrir Baiona Txikia
Poco queda ya de las oscuras callejuelas que formaban el barrio Baiona Txikia.
Aquí se instaló un crisol de gentes de las más diversas procedencias que trabajaban en la metalurgia o que se dedicaban a oficios artesanales hoy desaparecidos.
El barrio, de pasado turbulento, estaba plagado de albergues y, llamémoslos, “lupanares”.
Hoy en día, la zona presenta un aspecto renovado. Tan sólo hay que cruzar alguno de los viejos puentes sobre el Errobi para comprobarlo.

En el Quai de la Galuperie , en el nº 3, vivió Joanes de Suhigaraychipi, el famoso corsario vasco del que ya os hablamos en la etapa 15 de Talaia Bidea (nuestra ruta a pie por la costa vasca). Así que, no dudamos en acercarnos.
En este barrio también podemos visitar el Museo Vasco, que se encuentra desde 1924 en una casa del siglo XVII clasificada como Monumento Histórico. Aquí podremos familiarizarnos un poco con la etnografía del País Vasco Norte y comprobar que, aunque nos separen, Iparralde y Hegoalde se dan la mano para preservar su cultura y una de las lenguas más antiguas de Europa.
EL TRINQUETE
También la pelota tiene su espacio en la capital de Lapurdi, pero a diferencia de los frontones a los que estamos acostumbrados en Hegoalde, aquí compiten en trinquetes. La diferencia, básicamente, es que este último es una cancha cerrada. ¿Y por qué os hablamos de esto? Pues porque aquí está el más antiguo de Euskal Herria. Así que, a perderse por las calles de Baiona Txikia para dar con el Trinkete y a poner en practica el estiramiento de cuello, vais a flipar con el techo de madera. La que avisa, no es traidora.
El Ayuntamiento y la Place de la Liberté

Y a estas alturas ya nos ha quedado claro que el Errobi y el Aturri atraviesan la ciudad y la dividen en tres barrios (Baiona Handia, Baiona Txikia y Saint-Esprit).
Bien, pues estos dos majestuosos ríos confluyen en la Place de la Liberté, la del Ayuntamiento. El edificio fue construido en el siglo XIX. Su fachada simétrica, sus columnas imponentes y su aire monumental merecen que nos acerquemos a sacar más de una foto.
Además, la plaza es un punto de encuentro clave. A veces hay mercadillos, a veces conciertos, y siempre ese vaivén de gente que mezcla turistas despistados con locales que van a lo suyo.
SORPRESA!
Este edificio no solo es sede del Ayuntamiento, también alberga el Teatro Municipal, lo que le da un puntazo cultural. Sí, aquí se deciden cosas de papeleo, pero también se suben al escenario compañías teatrales y espectáculos.
El chocolate de Baiona y la chocolatería Cazenave


¿Puede que hayamos dejado lo mejor para el final?
Os proponemos tomar una taza en Cazenave.
Es toda una experiencia: un salón de té decorado con vidrieras del siglo XIX.
Nos sentamos y empieza la fiesta.
Una humeante taza de chocolate espumoso batido a mano servido en vajilla de Limoges (si esa de las rosas que odiabas cuando la utilizaba tu abuela y que ahora te encanta), una jarrita con más chocolate porque se da por hecho que vas a repetir, un poquito de Chantilly (nata con glamour), el pecado se remata con unas tostadas de pan brioche con mantequilla y mermelada. AH! También te traen una jarrita con agua y un vaso, porque beber agua tras semejante festín es facultativo.
PERO… ¿POR QUÉ ES TAN FAMOSO EL CHOCOLATE DE BAIONA?
En el siglo XVI Baiona acogió una importante colonia de sefardíes hispano-lusos que huían de la Inquisición. Se instalaron en la ciudad y desarrollaron el arte que habían traído con ellos: el de hacer chocolate.
La ciudad se enorgullece de ser el lugar desde donde, en 1615, se dio a conocer esta delicia en Francia con ocasión del matrimonio de la infanta española María Teresa de Austria con el rey Luis XIV (la boda de estos dos os la contamos en nuestro paso por Donibane Lohizune, ¿no os acordáis? Es AQUÍ.
Si os queda algo de tiempo, no dudéis en cruzar por el puente Saint-Esprit al barrio del mismo nombre, en la margen derecha del Aturri. Aquí fue donde se instalaron los sefardíes. De hecho, la sinagoga de este barrio es una de las más importantes de Europa.
Y aunque este barrio no tuviera buena fama, hoy se ha transformado en un barrio de lo más bohemio: ropa de segunda mano, boutiques de artesanos, murales… y lo mejor, lejos de los turistas (de momento).
Qué ver en el barrio Saint-Esprit
Al otro lado del río Aturri, aparece el barrio de Saint-Esprit.
Y merece mucho más que un simple “cruzar el puente si te sobra tiempo”.
Durante siglos, este fue el lugar donde se asentaron comunidades sefardíes expulsadas de la península. Comerciantes, artesanos, familias enteras que trajeron consigo no solo su historia, sino también parte de esa tradición chocolatera que hoy sigue siendo casi religión en Baiona.
Aquí se encuentra también la sinagoga, discreta pero cargada de memoria, testigo de ese pasado que no siempre se ve a simple vista pero que sigue latiendo bajo las fachadas.
Saint-Esprit tiene algo distinto.
Menos postal, más vida cotidiana.
Menos escaparate, más barrio.
Las calles son más abiertas, el ritmo baja un poco y aparece ese aire ligeramente bohemio que mezcla lo antiguo con lo actual sin hacer demasiado ruido.
No es la Baiona más fotografiada, pero sí una de las más interesantes.
Consejos para visitar Baiona
Visitar Baiona es bastante sencillo, pero hay pequeños detalles que pueden marcar la diferencia entre un paseo sin más… y uno de esos días que se quedan.
Mejor época para ir ☀️
Baiona tiene vida todo el año, pero si podéis elegir, la primavera y el otoño son un acierto casi seguro. Temperaturas suaves, menos gente y esa luz que le sienta especialmente bien a las fachadas. En verano el ambiente es más animado, aunque también más concurrido.
Cuánto tiempo dedicar ⏳
Un día es suficiente para recorrer sus imprescindibles con calma, perderse por el casco histórico y cruzar hasta Saint-Esprit. Si os gusta parar, mirar y no ir con prisa, mejor sin reloj.
Dónde aparcar 🅿️
El centro histórico tiene bastantes zonas peatonales, así que lo más práctico es dejar el coche en parkings o zonas habilitadas en los alrededores y entrar caminando. Ya te hemos comentado al oinicio del artículoque nosotros siempre aparcamos en este aparcamiento por unos 4€ todo el día 👉 cómo llegar al parking Champ de Foire
El mercado de los sábados 🧺
Si coincidís en sábado, acercaos al mercado. Es uno de esos lugares donde la ciudad se muestra sin filtros: producto local, ambiente animado y ese pequeño caos organizado que siempre apetece.
Solo los sábados por la mañana. Al mediodía recogen todo y se acabó.
Mapa de los lugares imprescindibles de Baiona
¡ES VUESTRO TURNO!
¿Conocíais ya la capital de Lapurdi? ¿La tenéis apuntada en vuestra lista de escapadas pendientes? ¿O por el contrario, ya habéis estado y queréis confesar si sois más de visitar museos, shoping infinito o chocolate sin medida? 🤭
Dejadnos vuestras confesiones, dudas o lo que os apetezca.
Estamos deseando leeros.



